martes, 1 de mayo de 2018

ALANA


ALANA

Era invierno y Alana estaba sentada al lado de la chimenea. Era un dia muy crudo de invierno. Fuera nevaba. A través de la ventana se veia un gran manto de nieve. Alana tuvo que apartar la nieve el dia anterior para poder salir a la leñera a buscar leña y carbon para la chimenea.
Alana estaba sentada con los ojos cerrados. Eran las dos de la tarde y acababa de comer un plato de sopa bien caliente y una pera en almibar de las que ella misma hacia conservas cuando en verano sus arboles se llenaban de frutas. Tenia perales, manzanos, ciruelos, cerezos, y tambien tenia una higuera que la daba unos higos supergrandes.
Con todas estas frutas, ella hacia conservas con las que se alimentaba durante el invierno. Al no poder salir del pueblo en invierno por las nevadas, habia conseguido un congelador grande que la habia regalado uno de los vecinos que habia cerrado su bar, ya que en aquel pueblo ya no habia casi gente. Alana tenia provisiones para todo el invierno. Ella misma hacia el pan cada dia.
No era una persona con dinero pero con su pensión se apañaba mas o menos bien, sin tener demasiados gastos.
Aquel dia de enero se habia levantado a las ocho como cada dia; habia encendido la chimenea de nuevo, habia desayunado y despues se habia sentado al pié de la chimenea para entrar en calor. Mientras tanto habia puesto las lentejas a cocer para la hora de la comida. Habia hecho una cazuela con la que tendria comida para tres dias. No comia demasiado, ya que esa era su principal comida. En la tarde y en la noche se alimentaba con leche y galletas y al acostarde se tomaba mermelada de ciruela con pan de la que ella hacia.
Y asi habia pasado los últimos seis años… sola, ya que habia quedado viuda de su gran amor. No habian tenido hijos, con lo cual ella estaba sola. Toda su familia habia desaparecido ya. Los años no pasan en balde para nadie, y para Alana tampoco. Tenia ochenta y seis años y podia vivir perfectamente sola, ya que tenia una salud de hierro.
Pero a esa edad se tienen demasiados recuerdos, demasiadas personas queridas a las que echar de menos, y Alana no dejaba de recordar tiempos pasados con sus hermanas, con sus vecinas y amigas y lo más importante con su gran amor Ernesto, al que conoció siendo una niña y desde entonces, ambos con catorce años, nunca se habian separados. Trabajaron juntos toda la vida en el taller que habian montado entre los dos. Ernesto se encargaba de arreglar toda clase de artilugios. Igual arreglaba un coche que una lavadora. Era un manitas. Y Alana se encargaba de las cuentas y de la limpieza. Eran un gran equipo los dos.
En verano se reunia toda la familia, hermanas, hermanos, sobrinos y amigos, y hacian fiestas todos los domingos. Se trataba de hacer una gran paella para terminar jugando a las cartas, al parchis, o simplemente a hablar. Eran tiempos felices para todos pero ahora ninguno estaba ya. Solo Alana, solo ella y sus recuerdos.
Y alli al lado de la chimenea, en su silla favorita, abrigada hasta las orejas, con su toquilla acariciandola los hombros, abrigando su cuerpecito pequeño.
Alana estaba ya muy cansada. Mientras el fuego encendido seguia calentando el hogar, Alana se quedó dormida.
Soñaba con Ernesto, con sus hermanas. Se les veia jóvenes… reian y la llamaban. Estaban todos envueltos en un haz de luz. Parecian ángeles. La tomaron de las manos y volaron hacia una gran luz…
Alana estaba feliz al lado de sus seres queridos, que solo respiraban amor hacia ella.
Siguieron volando juntos hasta llegar a un lugar lleno de luz… un lugar donde habia muchisimos seres más y todos sonriendo. La recibieron con los brazos abiertos… Alana no habia sido nunca tan feliz como lo era en este momento, y se dejó llevar por esa inmensa felicidad. No sentia dolor… solo amor… nada mas que amor en aquel lugar tan bello lleno de luz y de amor...
Y en una casita de campo, en un pueblecito muy cerca del bosque, una bella ancianita acababa de ¿morir?.. Yo no diria eso. Ella habia atravesado el umbral y su espiritu habia abandonado aquel pequeño cuerpo para ser feliz eternamente junto a todos los seres que amaba y que tanto habia extrañado…
Y la chimenea poco a poco se fué apagando….

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