martes, 1 de mayo de 2018

ADRIANA


ADRIANA

Su nombre era precioso… Adriana, pero la habia llegado con la peor de las maldiciones para ella. Adriana fué su bisabuela, la cuál sufrió humillaciones, vejaciones y abusos de sus propios padres durante su corta vida. Ella habia sufrido tanto que no pudo superar la infancia tan tremenda y horrorosa que habia pasado… No habia podido superar su adolescencia y su juventud… Se casó con un gran hombre y tuvieron cuatro hijas, pero ella no pudo soportar el maltrato a sus propias hijas tambien por los mismos seres que la maltrataron a ella. Llegó un momento en el que no pudo más y enfermó con una gran depresión. Poco a poco su luz se fué apagando y un buen dia salió de su casa sin despedirse y se adentró en el bosque; llegó a un gran precipicio y se dejó caer…
La encontraron muerta envuelta en un halo de tristeza.
Y quienes de verdad la quisieron lloraron por ella hasta que no les quedaron lágrimas.
Una de sus hijas, la mayor.. Elena fué la unica que tuvo una hija y esa era la Adriana de la que os hablaba al principio.
Estaba condenada a vivir lo que su abuela no pudo soportar. Y asi sigue su vida, perseguida por esa maldición, sola, sin madre, sin padre que la cuidasen porque ellos la dejaron abandonada cuando nació. Se crió con una hermana de su padre que la humilló, la vejó y la hizo el ser mas desgraciado de la tierra, pero no se rindió, porque sabia que si se rendia, quizás otro ser de aquella misma familia heredaria la maldición.
Cuando fué mayor de edad, se marchó de aquella casa de su tia en la que habia sufrido lo indecible, con la autoestima por los suelos y hecha polvo pero se prometió que seria fuerte, y vaya si lo fué.
Trabajó y estudió muy duramente y consiguió el titulo de psicologa.
Y durante su larga vida se dedicó a ayudar a las personas con la enfermedad de la tristeza. Y fué feliz ayudando y viendo sus buenos frutos.
Cuando llegó el dia de partir, se fué feliz, porque sabia que la maldición moria con ella.
El nombre que recibimos al nacer es el futuro que nos espera.
No le pongais a vuestros hijos los nombres de personas que han sufrido o se han suicidado porque es una mochila muy dura con la que tendran que cargar durante toda su vida.

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