viernes, 27 de octubre de 2017

RECUERDOS


RECUERDOS

Esta historia solo la saben muy pocas personas de mi entorno. Hoy la contaré y la compartiré con el mundo.
Recuerdo cuando era pequeña, con cinco años comencé a ir al colegio. Viviamos con mi abuela en una casa de campo a una media hora de camino del colegio. El primer dia recuerdo que me acompañó mi madre, pero después bajaba con una vecinita de mi edad. Todos los dias bajabamos juntas.
A mitad de camino, habia una vieja casa, y en la puerta, siempre habia sentada una viejecita muy linda y muy tierna que siempre nos saludaba al pasar. Era una anciana que vivia sola, ya que habia perdido a toda su familia, pero su sonrisa era eterna. Nunca la vimos con cara triste a pesar de su dura vida. En aquellos tiempos ella estaba sola.
Muchos dias nos esperaba para regalarnos ricas galletas o bizcochos que ella hacia. Eran riquisimos, y nosotras la agradeciamos todo lo que nos regalaba, regalandola tambien un poco de amor transformado en besos y abrazos.
Su cara estaba llena de arrugas pero se notaba que habia sido una mujer muy hermosa.
Nunca olvidaré un dia que mi amiga se quedó en casa enferma, y yo bajé sola al colegio. A mitad de camino, alli estaba mi querida ancianita, esperando a que llegasemos. Como vió que yo iba sola, me preguntó por mi amiga, y la dije que estaba enfermita.
Me pidió que entrase en su casa para darme mi ración de bizcocho de todos los dias.
Esta vez no entramos a la cocina, sino que me llevó a una pequeña salita donde tenia un viejo sofá, una mesa donde tenia un costurero con ropa para coser, una silla y un pequeño armario donde tenia un monton de figuras que a mi me parecieron extrañas entonces. Tambien tenia una extraña baraja, que despues me dijo que era un tarot. Le preguntè que era un tarot, y me dijo que eran unas cartas magicas que te hablan del futuro y la vida de algunas personas.
Me dijo que tomara el mazo de cartas y las mezclase. Yo la obedecí, y tomé el mazo de cartas y comencé a mezclarlas. Luego me dijo que hiciera dos mazos y eligiera uno. Asi lo hice, y ocurrió algo magico…
En mi mente comenzaron a formarse imagenes de mi querida viejecita pero de su juventud. Era una joven preciosa, pero en aquella ocasión la vi muy triste. Estaba con mas personas, llorando, en lo que parecia un entierro. Si… era el entierro de un bebé… su bebé…
Yo no pude más y rompi a llorar… tengo que recordar que no tendria yo entonces mas de seis años.
Mi querida viejecita me abrazó y me consoló. Ella sabia muy bien lo que yo habia visto… Ella sabia que yo tenia un don… que a traves de las cartas y de la bola de cristal yo podia ver cosas que otras personas no podian ver.
Me estuvo explicando que desde el primer dia que me habia visto pasar por su casa para ir al colegio, se dió cuenta de mi don de videncia. Me dijo que ella me guiaria en el mundo de la magia para que pudiese ayudar a otras personas.
Y asi poco a poco, cada tarde cuando yo regresaba del colegio, me quedaba una hora con ella en su casa y asi fui aprendiendo la magia de la videncia.
A los catorce años yo ya era una experta en el tema. Y un buen dia me dijo que estaba preparada para ayudar a los demás, pero que no abusara de mi don de videncia, ya que era algo que Dios me habia regalado y nunca podria venderlo, ni cobrar dinero a nadie por esa ayuda que yo ya podia prestar.
Y asi, ha ido pasando el tiempo. He ayudado a personas de mi entorno.. personas que yo sabia que merecian ser ayudadas, ya que no todos los seres que tenemos alrededor son buenos.
Soy una vidente… una hechicera… como me quieras llamar. Ayudo a personas buenas que me necesitan y les regalo esa felicidad que tanto anhelan.
Yo no soy demasiado feliz, ya que no todo se puede tener en la vida, pero mi sonrisa la tienen todas las personas de bien, asi como mi querida ancianita, que despues de tanto sufrimiento en la vida, jamás dejó de sonreir… incluso el dia que falleció… se fué con una sonrisa en la boca, esperando encontrarse con sus hijos fallecidos… con el amor de su vida… con su gente que habian partido antes que ella… y a mi me dejó un gran recuerdo y un gran aprendizaje.
Su casa… donde la que ella vivió toda su vida, es ahora mia… y alli tengo todos sus recuerdos… la vieja baraja de tarot con la que aprendi… o descubri mis dones de videncia… con su bola de cristal… con todas sus cosas…
Y cuando me llegue la hora de irme de este mundo.. espero que ella me esté esperando para ayudarme a pasar al plano espiritual…
Yo sé que ella sigue aquí… en su casa… porque la siento… porque muchas veces cuando me acuesto para dormir… noto como me acaricia el pelo… y el alma...

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