viernes, 13 de septiembre de 2013

EL HOGAR DE LAS HADAS


EL HOGAR DE LAS HADAS

Una tarde de verano mientras cortaba las flores de lavanda de mi jardin, me ocurrió algo maravilloso, algo que solo ocurre en los cuentos de hadas.
Las plantas de la lavanda estaban enormes. No entendia como en tan poco tiempo que hacia que las habia plantado, habian crecido tanto. Su altura era de casi dos metros, bastante mas alta que yo. Habia plantado cuatro pequeñas plantas en el mes de marzo, y en agosto estaban enormes.
Cuando habian florecido, decidi cortar las flores para hacer jabones y saquitos para los armarios, asi como ramos para colgarlos en las habitaciones. Habia muchisima lavanda, era increible.
Aquella tarde comencé a cortar las flores sobre las tres mas o menos. El dia estaba nublado y no hacia demasiado calor, con lo que aproveché para la poda.
A lo largo de la tarde podé dos de las cuatro plantas y cuando me dispuse a podar la tercera, noté como un pequeño mareo y por poco me desmayo, pero no pasó de ahi, enseguida me recuperé.
Segui cortando flores hasta que en un momento dado, escuché unos sollozos. Pensé que eran imaginaciones mias pero cuantas más flores cortaba, mas profundos eran los sollozos y los lamentos, que curiosamente venian de la misma planta.
Como la planta era tan grande y frondosa, por mas que miraba, no veia nada, solo escuchaba los lamentos.
Asique aun pensando que me estaba volviendo loca, pregunté:
¿Quien llora? ¿ Quien eres? ¿ Que te ocurre? ¿ Por qué ese llanto?....
Pensé que nadie me iba a responder, pero de repente, escuché unos susurros:
" Por favor no cortes las flores, son nuestras amigas y las que cubren la puerta de nuestro hogar"...
"Somos las pequeñas hadas "Mariposas" y vivimos aqui desde que plantaste la lavanda" " Nosotras la hicimos crecer con nuestra magia para que nadie pudiera encontrarnos"
"Por favor hechicera, dejanos vivir tranquilas en nuestro magico hogar".
Me quedé paralizada. No sabia si creer lo que estaba escuchando pero cuando la pequeña hada se dejó ver, entonces comencé a llorar emocionada. Ella habia confiado en mi, en una humana, y yo no la iba a defraudar.
Salió de entre la lavanda, voló hacia mi hombro y alli se quedó un buen rato, cantandome canciones y poemas al oido. Despues me besó en la frente y me volvió a pedir que no cortase nunca mas la lavanda, y ella y sus hermanas se encargarian de que mi jardin fuera el mas bello del bosque; la prometi que nunca mas cortaria la lavanda y nos despedimos.
Yo no volvi a cortar las flores, y las hadas hicieron lo que prometieron, cuidar mi jardin, el cual parece sacado de un cuento de hadas.
¡Claro! Son las hadas las que me lo cuidan, y cada verano mi jardin se llena de libelulas, mariposas, toda clase de pequeños pajarillos cantores que anidan en mis arboles y muchos habitantes mas, de los cuales prometi no hablar.
Las hadas me saludan algunas noches de luna llena, salen de su refugio y vuelan hacia  mi, cuando estoy sola, me besan en la frente cuando se van, y me recitan al oido dulces poemas que yo luego comparto con vosotros aqui en mi humilde morada del bosque magico.

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