viernes, 2 de julio de 2010

ALBERTO


ALBERTO
Alberto y yo nos conociamos desde que nacimos practicamente. Crecimos juntos, ya que eramos vecinos de puerta con puerta. Nuestras madres amigas de toda la vida con lo cual, domingos, festivos, vacaciones las pasabamos casi siempre juntos, ya que nuestras madres eran como hermanas, y tanto mi padre como el de Alberto conectaron muy bien desde que se conocieron, asique eramos la familia ideal. Alberto era un año mayor que yo, y por ello siempre estaba ejerciendo de padre, ciempre intentando protegerme, el pobrecito, que no levantaba un palmo del suelo. Recuerdo una vez en el parque... tendriamos como seis años yo y siete él. Yo estaba subida en el tobogan, y el preocupado por si me hacia daño. Aquel dia casi se pelea con un niño mucho mayor y mas fuerte que él, porque al subirme yo en el tobogan, fué el otro niño por detras y me empujó, de modo que cai de mala manera y me hice daño. Alberto, al ver que yo lloraba, se echó encima de aquel niño gigante a su lado y comenzo a darle puñetazos en la cara El pobrecito ni fuerzas tenia, asique el otro niño, el grande le apartó de un empujon y lo tiró a un lado, pero Alberto no se amilanaba, queva; le dijo que como me volviera a hacer daño se las veria con él. El otro se alejó riendose de Alberto en su cara.
Yo me senti como una princesa viendo como mi amigo me defendia con su propia vida jajaja...
Que recuerdos aquellos de cuando eramos tan pequeñitos. Hemos disfrutado en la playa, en el bosque, en los parques tematicos donde nos llevaban nuestros padres. Hemos subido en barco, en tren, en avion... en definitiva hemos disfrutado de una infancia muy muy feliz.
Fuimos juntos al instituto. Alberto suspendió un curso a posta solamente para estar conmigo en la misma clase. Era mi mejor amigo y lo queria con locura. Para mi era mas que un hermano, era el principe que todas las niñas deseamos tener para toda la vida.
Cuando terminamos el insituto, fuimos a la universidad. A ambos nos gustaban tanto los animales que estudiamos veterinaria, y sacamos la carrera con matricula de honor.
Al terminar la carrera, Alberto tuvo que ir a hacer el servicio militar y le tocó lejos... a Melilla. A mi se me cayó el mundo a los pies. No podia soportar tenerle tan lejos, pero no hubo forma de que le destinasen mas cerca, con lo cual,se fué.
Los primeros meses me escribia cartas cada dia, me llamaba por telefono una vez por semana y me contaba lo bien que lo estaba pasando, lo mucho que le gustaba el ejercito. Llegó un dia en el que me dijo que queria dedicarse al ajercito profesionalmente, y que queria ayudar a los paises en guerra. Deseaba poner su granito de arena para que esas personas sufrieran lo menos posible. Yo me sentia orgullosa de que Alberto se dedicase a una labor tan noble y tan hermosa como ayudar a los demas, pero ahora que iba a ser de mi, sin mi amigo, sin mi hermano. Estuve muchos meses deprimida, tanto, que incluso mamá me llevó a la consulta de un psicologo amigo suyo, el cual, me levantó los animos muchisimo. Me invitó a pasar un verano en su casa de la playa, en Salou, una casa enorme al lado del mar, y en la cual veraneaba todos los veranos con sus tres hijos, ya que él estaba separado de su mujer.
Cristian, que asi se llama el psicologo, tenia tres hijos.. uno de mi edad... veinte años, y los dos peques mellizos, niño y niña, muy cariñosos todos. Pasé un verano genial. Jorge, el hijo mayor de Cristian era muy atento conmigo. Me llevaba a todos loss sitios con él. me presento a todos sus amigos y amigas. Fué un verano estupendo, aunque en el fondo me sentia triste por Alberto, del que no sabia nada desde que se fué a Bosnia a servir con su patria.
Al final del verano, yo estaba casi recuperada de mi depresion, y ademas, sentia algo especial por Jorge. Me habia tratado tan bien durante todo el verano... incluso una noche en la playa me besó y yo me dejé hacer. Senti algo extraño; no sabia muy bien que era, si era amor o no.
Me daba la sensacion de que el amor lo sentia por Alberto, pero él se habia olvidado de mi, o al menos esa sensacion me daba, asique seguí con Jorge y con los besos furtivos por las noches en la playa y a la luz de las estrellas. Me gustaban sus besos. Nunca nadie me habia besado, y la sensacion tan placentera que sentia me gustaba.
Pero como todo lo bueno termina, terminó el verano y de nuevo a casa, a los estudios, ya que tenia que sacar oposiciones. Cuando llegué a casa me encontré que tenia varias cartas de Alberto y me dispuse a leerlas. Bueno, solo llegué a leer una, porque me destrozó el corazon. En esa carta me decia que estaba en Bosnia y estaba feliz ayudando a la gente que sufria, sobre todo a los niños. Me contaba que habia conocido a una chica, una soldado como él, que era muy buena chica, y que se habian enamorado. Me contaba que en un año mas o menos vendrian a España y se casarian. Pedirian destino aqui en alguna ciudad española, ya que estaban tan enamorados que deseaban ser padres muy pronto. Me dolió tanto leer aquello... mi principe... mi hermano... aquel a quien yo amaba mas que a nadie en el mundo... no sentia lo mismo por mi... solo me veia como a una hermana. No podia soportarlo. Me encerré en mi cuarto durante semanas. No quise estudiar para las oposiciones. Todo me daba igual. La depresion habia vuelto y ahora era mas fuerte. Mamá hizo lo mismo que la vez anterior, llamó a Cristian para que me ayudase, pero en lugar de venir Critian, se presentó Jorge. Me dijo que queria hablar conmigo, que me vistiese y salieramos a dar un paseo.
No pude negarme, lo queria muchisimo. Asique salimos, y nos sentamos en un banco del parque. Alli me declaró su amor. Me dijo que el verano habia sido genial conmigo y que se acordaba de todas y cada una de las veces que nos habiamos besado en la oscuridad de la noche.. en la playa...
Me pidió permiso para besarme de nuevo, pero ahora con seriedad, porque estaba enamorado. Me dejé hacer...me besó con tanta ternura que no pude resistirme, y pense que quizas con el tiempo podria enamorarme de el.
Asi fué como comenzamos nuestra relación. Estuvimos dos años de novios y despues nos casamos. Alberto se habia casado un año antes y ya tenia un bebé de dos meses. Yo ni siquiera lo llamé para felicitarlo. Su traicion para conmigo no se la iba a perdonar nunca. Alberto vivia en Madrid, y nosotros en Barcelona.
Los veranos los pasabamos en Salou en la casa de mi suegro, y asi fué transcurriendo nuestra vida. A los tres años de casados, tuvimos a nuestras gemelas, Andrea y Lucia. Estabamos felices con las niñas. Poco a poco yo habia aprendido a querer a Jorge, que me adoraba, y me mimaba como nunca nadie lo habia hecho.
Pero ay, lo que es el destino.
Habian pasado catorce años desde que Alberto se habia ido a Bosnia, y no nos habiamos vuelto a ver. Un dia, fuimos de visita a casa de mis padres con las gemelas, nos encontramos que Alberto y su esposa tambien estaban alli, en casa de sus padres. Todos seguian viviendo en el mismo lugar donde habiamos nacido Alberto y yo.
Cuando lo vi, con sus ojos negros, su pelo oscuro y rizado, aquel pelo que tanto me gustaba. Estaba guapisimo con sus vaqueros rotos y su camiseta ajustada. En ese momento me di cuenta de que no habia dejado de amarlo. El me miró como si fuese la primera vez que me veia. Me dio dos besos y me dijo que estaba muy guapa. Le dije que el tambien estaba muy guapo. Mis ojos estaban a punto de llorar.
Al dia siguiente cuando sali a comprar el pan al supermercado, me lo encontré y nos volvimos a saludar. Me pidió hablar conmigo, asique nos fuimos a dar un paseo. Llegamos al parque y nos sentamos en un banco al lado de un puesto de helados.
Me contó toda su vida desde que nos habiamos dejado de ver, de su mujer, a la que adoraba, de su hijo, que ya tenia 10 años y que era lo que mas amaba en este mundo. Yo me puse a llorar desconsoladamente y le repriché su ausencia de mi, su abandono, el que me dejara tan sola y tan vulnerable. Le dije cuanto lo amaba y que lo seguia amando con locura a pesar de que ya teniamos ambos una familia.
Me abrazó y me consoló como lo sabe hacer un hermano, pero yo queria mas. Tomé su cara con mis manos, lo miré a los ojos y le dije que lo amaba. Lo besé con pasión, con el ansia de beberme esa boca que tanto tiempo hacia que deseaba. El me respondió al beso.
Me dijo que tambien estaba enamorado de mi desde siempre pero que mis padres se habian opuesto a que fueramos pareja, porque segun ellos necesitabamos vivir la vida antes de embarcarnos en un noviazgo, y que se tuvo que ir a pesar de que no queria. Despues, en Bosnia conoció a su mujer, a la cual la contó toda la historia, y ella lo apoyó tanto que se casó con ella porque habia sido para él como un angel.
Por su boca supe que mi madre queria que yo me emparejase con Jorge, el hijo de su amigo el psicologo, ya que provenia de una familia catalana de mucho poder y dinero, asique ella prearó todo para que yo y Jorge nos conocieramos y nos casaramos.
Yo no sabia nada de esto, y le reproché a Alberto el que no me dijese nada y que hubiera huido de mi como un cobarde, pero me dijo que no tuvo opcion. Que sus padres le dijeron que era lo mejor, ya que mamá era muy cabezota y estaba empeñada en emparejarme con esa familia tan rica.
Desde entonces, Alberto y yo somos amantes. Nos vemos los fines de semana, y en vacaciones estamos ambas parejas en Salou, con lo cual, nos vemos cada dia. Es duro decirlo, porque nuestras parejas nos quieren muchisimo, y por los niños no nos separamos. Somos felices asi, y ademas nuestras parejas saben la historia y la han aceptado. Nos respetan a pesar de que saben de nuestra historia de amor, pero por mantener unidas las familias y por que los niños esten con su padre y con su madre, lo aceptan.
Supongo que es egoista pero asi es el amor. No renunciaré a Alberto jamas en la vida, y siempre culparé a mi madre de la desgracia que ha traido a nuestras respectivas familias.
Hace ya mas de diez años que vivimos nuestro amor y somos felices. No pensamos en mas cuando estamos juntos. Solo en disfrutar de la presencia y de la entrega de ambos. Yo lo amo y él me ama y no lo podemos evitar....
Asi será hasta que Dios lo quiera, porque de momento nos lo permite, si no, no nos hubiera dejado tantos años que llevamos juntos haciendo doble vida. El sabe que nuestro amor es especial y durará siempre... a pesar de las dificultades...

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