sábado, 28 de febrero de 2009

NAUFRAGIO





No entiendo porque es tan dificil encontrar amistad... cariño... comprension... Estamos rodeados de gente todo el dia y nos encontramos tan solos....

El egoismo es el dueño del mundo.... Hay personas que buscan la ayuda de otras cuando se sienten solas o abandonadas, o necesitan ayuda economica, etc....

Te volcas en ellas, las das tu ayuda, incluso tu corazon y luego.....

cuando no te necesitan, te dejan tirada en la cuneta como una colilla, y ahi te quedas tu... hundida... sintiendote la mas estupida, la mas desgraciada, porque has ido con tu corazon en la mano y te le han pateado, te le han destrozado...

¿Que puedes hacer ahora?

Ahi, en ese pozo sin fondo en el que te encuentras. Solo puedes hacer dos cosas....

O seguir hundiendote hasta ahogarte del todo... O salir a la superficie y seguir viviendo... Pero es tan dificil, tan doloroso cuando tu vida ha sido segada y destrozada muchas veces ...

Y lo peor de todo... por personas a las que amabas con el corazon... a las que les diste todo, aquellas por las que hubieras dado la vida....

¡Que dificil es vencer esta pesadilla!

Pero aqui sigo....

intentando salir a flote, intentando encontrar una persona igual que yo... que lo dé todo, que sea sensible, sincera... que tenga sentimientos ... que se emocione simplemente con la sonrisa de un niño... que sepa ponerse en el lugar del que sufre y darle todo su apoyo...

En fin....

que busco un imposible y aqui... sentada... viendo pasar la vida.... hasta que llegue mi hora....

jueves, 26 de febrero de 2009


¡Jesús!
¡Amor!
Maestro de la humanidad...
ejemplo de bondad....
¡Sabiduria!
¡Acompañado al patibulo
en amarga soledad!

AUN LE SIGO ESPERANDO




AUN LE SIGO ESPERANDO
Hay una fuente en mi boca
que hace tiempo se ha secado...
los labios que la saciaban
muy lejos de mí han marchado....
El dueño de esos dulces labios
es mi marinero amado...
que un dia atravesó el oceano
y sola aqui... en mi playa...
me ha dejado...
Y aqui...
sola...
en esta playa
muerta de sed de sus labios
anhelando su presencia aqui a mi lado...
mirando hacia el horizonte...
yo...
aún le sigo esperando....









¿DONDE ESTAS?

cdcv.gif picture by nieveschuchi

¿DONDE ESTÁS?
Una vez más
he vuelto a gritar tu nombre
¿donde estás?...
Necesito esa sonrisa...
esos brazos...
que me hacian suspirar...
Y esos labios dulces
que me besaban
¿donde están?
Un dia se fueron lejos
y dejaron de besar....
Una vez más...
una y otra...
una vez mas y otra mas...
he vuelto a gritar tu nombre
¿Donde estás?

PENSAMIENTOS


PENSAMIENTOS

Me he emocionado
leyendo a Antonio Gala....
He llorado leyendo y recordando
a Garcia Lorca....
Mi corazon ha sentido gran emocion
leyendo a Becquer...
Mis sentidos han despertado y han amado
leyendo a mi amado poeta
Jose Luis Hidalgo...
Me he enamorado miles de veces
leyendo mil historias de amor...
En fin....
Todos y cada uno de mis sentidos
viven mientras mi corazon late y yo esté viva....
Tengo mis sentidos a flor de pieñ y mis lagrimas fluyen como una gran fuente cuando veo la dulce y sincera sonrisa de un niño que no tiene nada material... que trabaja de sol a sol para ayudar a su familia pobre... que es feliz aprendiendo a leer, aun sin tener casi ni lo basico, pero él sonrie con esa dulce sonrisa que traspasa mis ojos y mi corazon....
y....
me averguenzo de mi misma por estar siempre triste, cuando lo tengo casi todo:
puedo comer cuando me apetece, escucho musica cuando mi alma lo desea... y lo mas bonito:
puedo escribir.... pintar... leer...
Puedo.... Amar....
y sin embargo la felicidad nunca ancló en mi barco....
En cambio... este niño que sonrie es un ejemplo tan grande para mi... que no puedo evitar derramar lagrimas de emoción... y pienso:
¡Que feliz se puede ser teniendo tan poco!
y...
¡Qué desgraciad@ muchas veces teniendo casi todo!

miércoles, 25 de febrero de 2009

MAGIA DE AMOR

CAPITULO 1

Edwin era el hijo mayor del rey Dalden el Valiente. Vivian en un inmenso castillo en el reino de Belgesal, un maravilloso pais situado en el mismo corazon de la vieja Europa. Un pais hermoso y verde, con unas nobles gentes. Un pais en que que reinaba la paz gracias a este rey bondadoso llamado Dalden el valiente.
En mas de treinta años no habia habido ninguna guerra. La ultima que hubo la ganó nuestro querido rey Dalden al anterior rey que era un tirano y un asesino que se aprovechaba de los pobres campesinos para robarles todos sus bienes. Dalden era uno de esos campesinos. El tirano habia asesinado a sus padres y hermanos. Dalden y un grupo de campesinos ayudados por mucha gente de bien se rebelaron contra el tirano y lo vencieron. Todos los campesinos nombraron rey a Dalden y le cedieron el castillo donde habita y reina desde entonces.
Dalden se casó con Erika y tuvieron dos hermosos hijos. Edwin y Alma. Desgraciadamente Alma falleció cuando era aun un bebé de una grave enfermedad dejando a sus padres sumidos en la mas absoluta de las penas. Pero el destino quiso que una noche oyesen unos golpes en el portón del castillo. Dalden se levantó y abrio el portón. Se encontró con una gran sorpresa. Dentro de un pequeño cesto de mimbre yacia un pequeño y precioso bebé dormido y envuelto en una calida y vieja manta. En ese momento miró hacia los lados y no vió a nadie por alli. Entonces decidió coger al bebé y entrarlo dentro del castillo. En la calle a esas horas de la noche hacia demasiado frio.
-¿Que ocurre Dalden?
A Erika le habian despertado los golpes y se habia levantado siguiendo a su esposo.
- Mira Erika, dijo Dalden.
- Alguien ha dejado un bebé abandonado en nuestra puerta.
Erika corrió hacia el cesto y vió a la mas hermosa criatura que jamas habia visto aparte de su querida y perdida hija Alma.
La tomó entre sus brazos, la miró con dulzura, y derramando una lagrima dijo:
-Dalden, mi amor. Es una niña, es una preciosidad. Me gustaria criarla como mia.
Dalden que amaba a su mujer con locura le dijo:
-Por supuesto que la criaremos como nuestra hija.
-Dios nos quitó a Alma y nos la ha devuelto de nuevo con otro cuerpo y otra cara.
-La llamaré Johanna, dijo Erika. Voy a despertar a Edwin para que conozca a su nueva hermanita.

Cuando Edwin, que entonces contaba seis años vió a su nueva hermana, sonrió y solo acertó a decirle a su madre:
- Madre, a Alma nos la llevó Dios al cielo, pero no permitiré que a Joahanna la ocurra nunca nada malo. Yo seré su hermano, su amigo y su guardian, y si algún dia me acepta, sere su esposo.
Erika sonrió de las ocurrencias de su pequeño hijo, pero se enorgulleció de el. Solo tenia seis años y ya queria ser un valiente guerrero y ademas protegerla a ella y a su nueva hermana. Edwin era un niño bondadoso y alegre, y ella lo amaba con toda su alma. Además era el fruto de su amor con su amado Dalden.
Ella habia estado enamorada de Dalden desde que era una niña y cuando él la declaró su amor, no dudó en aceptarlo. Era el sueño de su vida casarse con él.



CAPITULO II

Habian pasado ya seis años desde que Johanna habia llegado al castillo en su pequeño cestito. Ahora era una preciosa niña y estaban celebrando su cumpleaños. Era una niña hermosisima con el pelo negro azabache y con una larguisima melena que la llegaba mas abajo de su cintura, y unos ojos grandes y verdes que la hacian aun mas hermosa.
Edwin adoraba a Johanna, su pequeña hermanita, aunque para él que ya tenia doce años, aparte de ser su hermanita era la niña de sus ojos. Estaba enamorado de esa dulce niña que habia aparecido milagrosamente en su castillo y que sus padres habian criado como a su propia hija.
Johanna estaba feliz en el castillo. Amaba a sus padres y amaba a su hermano. Ella sabia muy bien de donde venia, ya que nunca se lo habian ocultado.
Pero Johanna nunca tuvo la curiosidad de saber quienes eran sus verdaderos padres, ya que Erika y Dalden la amaban y se sentia tan hija de ellos, como ellos se sentian padres de ella.
Era el dia de su cumpleaños y lo celebraron invitando a todo el reino.
Se repartieron miles de kilos de carne de cerdo. Se habian sacrificado cerdos para comer todo el mundo. Habia toda clase de comidas, tanto dulces como saladas.
Fué una gran fiesta. Y asi cada año que cumplian Johanna y Edwin se celebraban con las mas hermosas fiestas.

CAPITULO III

Han pasado ya 17 años desde que Johanna llegó al castillo y trajo la alegria a sus padres, hermano y a todo el reino.
Se ha convertido en una preciosa princesa, con su pelo negro azabache, sus verdes ojos que cautivarian al mas apuesto principe de todo el reino pero los ojos y el corazon de Johanna eran de un solo hombre. Desde niña se sintió enamorada de Edwin, al igual que Edwin lo estaba de ella.
Hoy, en el dia de su 17 cumpleaños recibirá el regalo mas hermoso de su vida.
- ¡Johanna! ¡Johanna!
- Felicidades querida hermana.
Era Edwin con una pequeña cajita en su mano.
-¡Hola querido hermano! Gracias por tu cariño. Te adoro.
-Yo tambien a ti Johanna. Deseo hablar contigo a solas.
-Solos estamos pues... Tu diras Edwin querido.
Edwin tomandola de las manos, las acercó a su boca y las besó. Su cara estaba llena de felicidad. Sus ojos miraban a Johanna con un amor inmenso. Edwin, al contrario que Johanna tenia el pelo rubio y sus ojos eran de un azul cielo que al mirarlos impactaban. Era un hombre guapisimo a sus 23 años. Era alto, con un hermoso cuerpo musculoso. Johanna estaba hipnotizada mirandolo a los ojos.
-Te amor Johanna. Deseo casarme contigo.
-Johanna lo siguió con su mirada enamorada. Era lo que toda su vida habia esperado; la declaracion de amor de su amado Edwin. Por fin habia oido esa hermosa melodia de su voz.

Ella, con sus manos aun entre las de Edwin, acercó las manos de él a su boca y las besó con una inmensa ternura. Sin dejar de mirarle a los ojos, exclamó:

- Mi amado Edwin.
-Siempre te amé, desde que eramos niños y jugabamos juntos por los inmensos prados de este nuestro castillo. Te amo Edwin y tambien deseo casarme contigo.

En ese momento se abrazaron fuertemente y lloraron de felicidad. Un beso de amantes selló sus labios, un beso que duró una eternidad pero que para ellos fué demasiado corto.

Dalden y Erika habian contemplado toda la escena y llenos de lagrimas en los ojos, lagrimas de felicidad porque las dos personas a las que mas querian, se amaban de verdad; Se abrazaron y siguieron llorando de alegria.
Johanna y Edwin se volvieron y vieron a sus padres llorar. Se entristecieron ya que pensaron que sus padres no iban a aprobar su amor, pero Erika que vió el miedo en sus caras les dijo:
-Hijos mios, dadme un abrazo. Vuestro padre y yo os damos nuestra bendicion. Este amor vuestro lo hemos vivido desde que erais unos niños y siempre soñamos en vuestra union.
Johanna y Edwin abrazaron a sus padres y un haz de luz se abrió alrededor de ellos cuatro. Eran una familia unida y feliz y asi seria siempre.


CAPITULO IV
Al reino de Belgesal han llegado guerreros vikingos, que asolan y arrasan cada poblado y asesinan a los hombres y a los niños y violan a las mujeres a las que luego hacen sus esclavas.
Es la tribu vikinga mas sanguinaria de todo el continente.
Cuando el rey Dalten recibe esta mala noticia, su tristeza es inmensa. Tiene que reunir a todos sus guerreros e iniciar una batalla para detener a toda esta panda de asesinos.
Están en plenos preparativos para la boda de Edwin y Johanna. Ya faltan pocos dias para el enlace y ahora tienen que anularlo hasta que la paz sea de nuevo.
Dalten y Edwin al frente de un gran ejercito de guerreros salen del castillo, dejando a Erika y a Johanna en la mas absoluta de las penas. A partir de ahora poco podran hacer ellas; solo rezar para que todos los guerreros de su ejercito regresen pronto y con bien.
Los dias van pasando y en el castillo no se reciben noticias de la batalla ni de Dalten y Edwin.
Erika y Johanna cada dia estan mas preocupadas y no saben que hacer. Han pasado casi cuatro semanas y siguen sin tener noticias.
Johanna está desesperada. Echa de menos a su padre y a su amado. Erika está enferma de pena y no sale de su habitacion en la torre.
Johanna la lleva comida pero Erika no desea comer. En su boca solo están los nombres de su amado esposo y su adorado hijo.
Johanna no sabe que hacer para que su madre vuelva a ser la de antes. Ni siquiera ella es la misma Johanna que antes de prometerse con Edwin. Ahora está triste, sola y desamparada. Lágrimas corren por sus mejillas cada noche pensando que será de sus dos seres mas queridos.

CAPITULO V
Treinta y nueve interminables dias sin noticias. Joohanna está desesperada. Ha tomado una decision.
Se vestirá como un guerrero y cabalgará en su caballo hasta encontrar a su amado.
Erika está enferma y no puede caminar. Tantos dias sin comer y tanta pena han terminado por dejarla postrada en cama.
Johanna tendrá que enfrentarse sola a un monton de peligros.
Se dirige lentamente hacia las caballerizas y ensilla su mejor caballo. Lleva viveres para varios dias y una esperanza y un deseo en su corazon: Encontrar con vida a su amado Edwin.
Montada en su caballo se dirige fuera de sus dominios, fuera del lugar que hasta hoy ha sido su hogar, alejandose dolorosamente de su madre enferma, pero confia en que su ausencia ayudara a Erika a coger esa fuerza que perdió. Erika es una mujer fuerte y valiente.
Poco a poco se interna en el bosque y no pasa mucho tiempo cuando llega al primer poblado arrasado por los vikingos. Muerte y desolacion es lo que encuentra. Varios campesinos enterrando a sus muertos e intentando reconstruir sus casas arrasadas y quemadas por los guerreros vikingos.
Johanna no puede evitar las lagrimas por el dolor que la produce ver tanto sufrimiento, pero sigue su camino sin mirar atras. Los campesinos ni siquiera se dan cuenta de su presencia.
Johanna reza para que su amado aun se encuentre con vida. Sin Edwin, ella no es nada. El es su vida y sin él, Johanna morira de pena.

CAPITULO VI
Johanna lleva varios dias cabalgando por el reino de paz que ella conocio, ahora convertido en un campo de batalla lleno de cadaveres; hombres, mujeres, ancianos, niños.
A todos les estan dando sepultura sus seres queridos.
Johanna llora y llora. Siente su corazon roto, pero se dice a si misma que tiene que ser fuerte si quiere encontrar a su amor.
Está exhausta, casi no ha dormido en todos estos dias que lleva cabalgando. Cada noche se acuesta a dormir a la orilla de algun riachuelo, pero pocas horas son las que ha dormido.
El sonido del agua la relaja mucho, pero tambien la hace pensar en las noches estrelladas en las que Edwin y ella a la orilla del lago, se decian dulces y tiernas palabras de amor.
Estaba destrozada porque aun no se habia entregado a su querido amor. Esperaba hacerlo en su noche de bodas y ahora no sabia si ese dia llegaria alguna vez para ella y Edwin. Ni siquiera sabia si él estaba vivo o muerto. Era un suplicio el tener esos tristes y amargos pensamientos.
Esta noche está especialmente nerviosa y no sabe el porqué. Llega a la orilla del rio y alli se recuesta encima de la hierba. Hace frio y se acurruca debajo de una vieja manta que conserva desde niña. Una manta que su padre la regaló en uno de sus cumpleaños y que ha usado siempre como si fuera el mejor de los amuletos. Por eso la trajo con ella. Su vieja manta de la suerte la llama Johanna.
Pero esta noche sigue nerviosa. De repente oye unos extraños ruidos y se levanta asustada.
En silencio sigue escuchando e intentando saber de donde vienen esos extraños ruidos. Parece mas bien el maullido de un gato herido. Johanna sigue al ruido y al fin consigue llegar al lado de una preciosa criatura. Una hermosa gata casi moribunda y asustada. Johanna se da cuenta de que la gatita esta embarazada y a punto de parir, pero tiene una gran herida en el lomo. Parece el mordisco de algun roedor grande, quizas una rata, pero bastante grande. La gatita está gimiendo y con unos profundos ojos verdes mira los ojos verdes de Johanna. Parece que se leen el pensamiento.
Sin saber como, Johanna coge a la gatita y se dirige hacia un pequeño camino. Parece ser que la gatita lo está señalando mentalmente. Johanna se interna en ese camino en medio del bosque. Caminando un buen rato, al final ve a lo lejos una pequeña casa con la luz del candil en su interior.
Cuanto mas se acerca a la casa, mas tranquila se siente, ya que telepaticamente la gatita la tranquiliza.
Al llegar a la casa se asoma a la ventana en la que ha visto luz, y ve a una anciana haciendo una especie de conjuro de brujeria. Johanna se asusta un poco pero al momento mira a la gatita y se tranquiliza. Sabe que aquella anciana es la dueña de esa hermosa gatita y está casi segura que a ella no le hara daño.
Johanna se acerca a la puerta y llama fuertemente.
La puerta se abre y asoma una viejecita con una cara dulcisima que se transforma en una cara de ira cuando ve a Johanna con su gata herida en los brazos.
Con un grito que atravesó los timpanos de la asustada Johanna dijo:
¿Que diablos le hiciste a mi pequeña Flor?




CAPITULO VII

Johanna aturdida y asustada no sabia que decir. Se habia quedado muda de repente y no la salian las palabras. Pensaba que la vieja bruja la mataria alli mismo.
Pero como en un milagro oyó una dulce voz que decia:
- Mami, tu pequeña Flor está herida; Un lobo me atacó, y esta hermosa doncella me trajo hasta ti.

Johanna no podia creer lo que sus oidos escuchaban:
Una gatita que hablaba. Una gatita llamada Flor estaba hablando como si de una persona se tratase.

El semblante de la viejecita cambió en cuanto escuchó las palabras de Flor.
Su cara dibujó una gran sonrisa y se tornó mas dulce; Con una dulzura que Johanna solo habia conocida en la cara de Erika, su madre.

- Mi nombre es Clarisa y vivo aqui con mi pequeña gatita. Dentro de poco tendremos hermosos y pequeños gatitos a los que daremos todo nuestro cariño.
- Soy una humilde bruja que solo hago conjuros para ayudar a gente bondadosa como tu. Pideme lo que quieras y yo te lo concederé.

- Yo soy Johanna, princesa de Belgesal. Mi padre y mi prometido han desaparecido en las guerras contra los vikingos que asolan nuestro reino.
- Sé de esos ataques de los vikingos querida niña. No te preocupes. Intentaré ayudarte a encontrar a tu familia.


CAPITULO VIII
- Encontraremos a tu familia, pero, pasa por favor hijita. Vamos a curar las heridas de mi gatita Flor, que es quien me hace compañia en esta larga vida.
Johanna entró en aquella humilde y pequeña casita en la que se notaba muy a gusto. Aquella viejecita era un encanto y Johanna estaba muy contenta de haberla conocido.
Mientras nuestra querida princesita curioseaba cada rincón de aquella pequeña casita, la viaja Clarisa colocó a su gatita en un mullido cojin que tenia encima de su cama y comenzó a preparar un monton de hierbas que poco a poco iba vertiendo en un recipiente que tenia en el fuego con agua hirviendo. El olor de las hierbas cocidas era delicioso. Johanna no era conocedora del mundo de las hierbas, pero cuando era chiquita y estaba enferma, su madre la daba unas bebidas que ella misma hacia con hierbas que recogia en el campo. A Johanna le encantaban aquellas infusiones tan ricas para su paladar.
Cuando Clarisa retiró del fuego el agua con las hierbas, lo pasó por una tela transparente y separó las hierbas del agua.
Con mucho amor fué colocando las hierbas en un recipiente y cuando las notó templadas, se las colocó a su gatita en sus heridas. Cual no seria la sorpresa de Johanna, que la gatita no se movió, incluso la pareció que en su boquita se dibujaba una pequeña sonrisa.
Al cabo de un buen rato, Clarisa retíró las hierbas de la herida de Flor, y se dispuso a lavarsela con el agua en el que habia cocido las hierbas. Cuando terminó de curar a su gatita, esta se quedo dormida en aquel mullido cojin.


CAPITULO IX


-Ahora , querida, dijo Clarisa a Johanna, voy a prepararte algo de comer. Mientras te lo preparo, bañate y ponte ropa limpia. En la habitacion tengo un monton de vestidos de cuando era una jovencita casi tan hermosa como tu.
Johanna se preparó el baño y se sumergió en aquel agua caliente que momentos antes habia sacado Clarisa del fuego. Cerró los ojos y comenzó a recordar los hermosos momentos vividos al lado de su amado Edwin.

-¿Donde estás amor? dijo en un susurro y comenzó a llorar.

Cuando terminó de bañarse, fué a la habitacion de Clarisa y abrió un gran armario. Se quedó boquiabierta. Habia montones de vestidos a cada cual mas hermoso. No sabia cual escoger.
Al final, se decidio por un corpiño y una falda larguisima. El traje hacia resaltar aun mas su larga y delgada figura y ademas hacia juego con sus ojos verdes. Era un traje de un verde prado precioso con unos dibujos de amapolas. La falda terminaba en una puntilla color rojo pasión preciosa. Johanna se veia radiante.
Salió a la cocina donde Clarisa habia preparado ya la cena. Un olor delicioso a comida llegó hasta ella y entonces se dio cuenta de cuanta hambre tenia.
Se sentaron a la mesa y Johanna comió como nunca. Un plato enorme de patatas cocidas con carne de cerdo y despues un gran plato lleno de embutidos de los mejores sabores para terminar con un gran trozo de pastel de chocolate que se engulló en un momento.
- Jajajajaja.... reia Clarisa. Hijita mia, no sabes como he disfrutado viendote comer. Yo, a tu edad tambien comia como tu, pero ahora con mis años no puedo abusar de la comida. Tengo que comer poco y ligero.
Clarisa solo habia cenado un mendrugo de pan con leche. Johanna se sonrojó por haber comido como un lobo (asi ella lo pensó).
Johanna estaba tan cansada que en cuanto se levantó de la mesa y se sentó en la cama que Clarisa la habia preparado cayó redonda y durmió hasta altas horas de la mañana.
Cuando despertó se dió cuenta de lo tarde que era y no habia salido a buscar a su amado.

-Tengo que irme Clarisa. Debo encontrar a mi padre y a mi amado Edwin....



CAPITULO X
Querida niña, dijo Clarisa, tranquilizate. Yo te ayudaré a encontrarlos.
-¿Como? dijo Johanna. Tu eres muy ancianita y no puedes caminar por el bosque. Pronto te cansarias.
-No chiquita, no puedo caminar por el bosque pero puedo mirar mi bola magica, para intentar encontrarlos. Recuerda que soy una bruja buena del bosque y puedo hacer cosas que las personas normales no pueden.
Johanna respondió:
-Ojala puedas ayudarme a encontrarlos. Ellos son mi vida. Sin ellos, nada soy.
Clarisa abrió una de las puertas del pequeño armario que tenia en la cocina y de dentro, sacó una pequeña bola de cristal.
La puso sobre la mesa y comenzó a tocarla con sus manos. Cerró los ojos.
De pronto, de la pequeña bola, comenzó a brotar una luz muy tenue que a cada momento se iba haciendo mas y mas grande; una luz que cegó los ojos de Johanna, pero no los de Clarisa.
Clarisa abrió los ojos y miró directamente a la bola. Una sonrisa se dibujó en su rostro.

CAPITULO XI
-Querida niña: No llores. Tu padre está bien. La batalla terminó y ha vuelto victorioso al castillo. Alli está cuidando de tu madre enferma.
De repente una mueca de dolor se dibujó en la cara de Clarisa.
- Querida niña, tienes que volver a casa. Tus padres os creen muertos a ti y a Edwin. Estan tan tristes los dos que no tienen consuelo.
-Deberias volver para que ellos sepan que estás bien.
-Pero no puedo regresar sin haber encontrado a Edwin. No quiero. Yo sé que ellos soportaran el dolor hasta que Edwin y yo regresemos.

Clarisa comprendió muy bien que nunca seria capaz de convencer a Johanna de que volviera al castillo sola.
En el fondo de su corazon, sabia como se sentia Johanna, pues Clarisa tambien habia amado profundamente y por desgracia habia perdido a su amor en una sangrienta batalla hacia ya muchos años.
Se prometió a si misma que ayudaria a Johanna a encontrar a Edwin vivo.


CAPITULO 12
-Tienes razon hijita. Debes encontrar a tu amor. Voy a intentarlo de nuevo con mi bola de cristal.
Clarisa comenzó de nuevo a acariciar la bola. Cerró sus ojos, se concentró en Edwin y cuando los abrió, lo vió a traves de la bola.
Vió que Edwin estaba inconsciente y herido de muerte en mitad del bosque. Vio tambien que una hermosisima mujer le encontraba y lo llevaba en su carro hacia su humilde hogar.
Tambien pudo ver como esta mujer se fascinaba viendo el cuerpo de Edwin, pero no estaba enamorada de él; Solo estaba fascinada por su belleza.
Vió tambien como pasaban los dias y esta mujer cuidaba de Edwin como si de su propio hermano se tratara.
De repente vió como Edwin llamaba a Johanna y la mujer se quedaba petrificada. Ella le preguntó quien era Johanna y Edwin la dijo que era su prometida, que iban a casarse en el castillo de su padre, pero una guerra les habia separado y que ella lo esperaba en el castillo. Intentó levantarse; La dijo que debia partir enseguida y la dió las gracias por haberle cuidado. La prometió que cuando regresara al castillo, enviaria a alguien para darla un monton de monedas de oro por haberle salvado la vida.
En ese momento, la mujer que le estaba mirando de frente, le dió la espalda y Clarisa vio claramente como la cambiaba la cara. Era la vieja Hechicera Cornelia, una bruja malvada que vivia en un bosque cercano.
Clarisa vió como de nuevo Cornelia se daba la vuelta y con una sonrisa dulce en su boca, le dijo a Edwin:
- Está bien, Edwin. Entiendo que tengas que ir a tu hogar. Puedes hacerlo cuando quieras, pero antes dejame prepararte la comida y algunos viveres para tu viaje.
Clarisa ve a traves de su bola como Cornelia hace un conjuro con un monton de malas hierbas. Por lo que puede ver, hay varias hierbas que sirven para quitarle la vista y la memoria a una persona.
Clarisa esta aterrada. Sabe que Cornelia dejara ciego y desmemoriado a Edwin. Cuando Jhonanna llegue a verle, él no la reconocerá y eso la duele en el alma.
Solo las hadas del bosque podran ayudarles.. pero...
¿estarán dispuestas?....


CAPITULO XIII
Clarisa sigue mirando su bola de cristal. En ella ve tambien como una mujer madura llora la muerte de su unica hija; una niña de 17 años que ha tenido un parto fruto de una violacion. En ese parto ha nacido una hermosa niña con el pelo negro azabache y los ojitos verdes. Es Johanna.
Esa mujer tiene a la niña en sus brazos y a su hija postrada en la cama muerta. Mientras, llora desconsoladamente y siente que no podrá criar a esa niña. Esa niña tambien morira ya que ella es tan pobre que no tiene comida ni para si misma.
Entonces recuerda que su rey, su querido rey ha perdido a su hija pequeña de una enfermedad poco tiempo antes.
Ella coge a la niña, la pone en un cesto de mimbre y la cubre con una manta. Sale de su casa y llega al castillo. Llorando de pena y con un dolor inmenso, esa mujer deja a la niña en la puerta del castillo y se esconde tras unos matorrales hasta que ve a su rey como abre la puerta y coge a su precioso bebé.
Esta mujer, llamada Emily regresa a su casa para enterrar el cuerpo de su hija en el jardin de su vieja casa.
Clarisa le cuenta a Johanna todo lo que ha visto. Desde lo que le ha ocurrido a Edwin hasta la historia de su propio abandono por su abuela, una pobre mujer que no podia criarla y la dejó en el castillo para que alli no la faltara de nada.
Clarisa le dijo a Johanna donde vivia su abuela, una anciana que aun vivia con el recuerdo de aquella niña que un dia abandonó.

-Quiero saber donde vive esa hechicera que tiene a Edwin. Estoy segura de que en cuanto escuche mi voz, me reconocerá.
-No, hijata, él no te reconocerá. Ella le ha robado su voluntad, su memoria y hasta sus ojos. Él ahora solo ver por los ojos de ella.



CAPITULO XIV
Johanna no se atenia a razones. Desde que supo que Edwin estaba cerca, no dejó de atosigar a Clarisa para que la dijese donde vivia esa malvada hechicera.

-Pero, hijita, ella tiene mucho poder; puede incluso matarte.
-No me importa morir. Sin Edwin nada soy.
-Pero¿y tus padres? ... Ellos estan sufriendo mucho.
-Lo sé, pero ellos están juntos; ellos dos se aman, al igual que yo amo a Edwin y él me ama a mi....Ellos lo entenderan...
-Está bien: dijo Clarisa. Te dire donde vive Cornelia, pero con una condicion.
-¿Cual? dijo Johanna
- Que antes de partir, me dejes hablar con las anjanas, las pequeñas hadas del bosque. Ellas son la unicas que te pueden ayudar...
-Muy bien: dijo Joahanna, habla con ellas pero pronto, ya que mi paciencia se termina.

Clarisa llamó a las hadas del bosque. Aquel dia estaban dispuestas a ayudar; No siempre era asi, ya que sus obligaciones de mantener el bosque limpio y lleno de amor no las dejaban mucho tiempo para mucho mas... Pero viendo que se trataba de la malvada Cornelia, vinieron de inmediato cuando Clarisa hizo un conjuro de socorro....


CAPITULO XV
Al dia siguiente, Johanna ya preparada para atravesar el bosque de Clarisa e internarse en el de Cornelia le dijo a su querida amiga:
-Clarisa, querida amiga. Has sido para mi como una madre y quiero que cuando todo esto termine te vengas a vivir con Edwin y conmigo a nuestro castillo.
-Hijita, ya hablaremos eso con mas calma.
-Toma este saquito; Está lleno de hierbas y piedras magicas que te protegerán de la maldad de Cornelia.
-Prometeme que serás cuidadosa contigo. No te preocupes por Edwin. Ella no puede hacerle ya mas daño del que le ha hecho. No la conviene matarle, ya que a ella le interesa ser la reina del castillo y hara todo lo que sea por conseguirlo.

-Si, Clarisa, me cuidaré, no te preocupes. Ademas las anjanas me acompañan... Ellas cuidaran de mi....



CAPITULO XVI
Johanna montó en su caballo y tomó el camino hacia el bosque de Cornelia. Estaba deseando ver a su querido Edwin. Estaba segura de que el la reconoceria en cuanto oyese su voz.
Pero que equivocada estaba y pronto iba a descubrirlo.

Calbalgó mas de cuatro dias. En las noches se recostaba al lado de algún arbol que la diera cobijo y dormia, mientras nuestras amigas las anjanas velaban su sueño.
Al quinto dia divisaron la casa de Cornelia alla a lo lejos. Edwin estaba sentado al lado de la puerta con la mirada perdida.
Johanna lloró de pena y dolor viendo a su amado Edwin mirando al infinito pero sin ver nada.
Su rabia se acentuó cuando recordó quien le habia dejado ciego. Pero a pesar de ello, Johanna jamas le dejaria; lo cuidaria por siempre. Ella sería sus ojos.
Pero no pensó por un momento en que la memoria de Edwin tambien estaba ciega, dormida. Ahora él no tenia recuerdos. Solo los que a Cornelia le interesaban.





CAPITULO XVII

Jhonanna llegó al fin hasta Edwin. En la casa no se sentia a nadia mas. Parecia solo.
-¡Edwin! dijo Johanna...
-¿Cornelia? respondió él con su mirada perdida
-¿Ya has regresado del pueblo? ¿traes comida?
-No Edwin, no soy Cornelia, Soy Johanna,tu hermana y prometida.
-¿Hermana? ¿Prometida?
-¿Como mi hermana puede ser mi prometida?
-Ademas no recuerdo tener ninguna prometida
-Cornelia me dijo que tenia una hermana, pero murió.
-Dentro de pocos dias ella me llevará de regreso a mi castillo. Soy el heredero de mi padre. Cornelia salvó mi vida y voy a casarme con ella. Será mi reina.

Johanna se quedó petrificada.
¿Como esa malvada mujer, ademas de haberle dejado ciego le habia dicho que ella habia muerto?
Y Edwin ni se inmutaba por ello.

-Pero Edwin ¿no me recuerdas?¿no recuerdas a tu hermana?
-No, dijo Edwin, lo poco que yo sé me lo ha contado Cornelia. Ella dice que yo se lo contaba mientras deliraba cuando estaba herido.
-Ella curó mis heridas pero no pudo curar mis ojos. Me dejaron ciego en una batalla. Ademas tambien perdi la memoria. No recuerdo quien soy.
Solo lo que ella me cuenta, pero dime:
¿Quien eres tu?
-Tu no puedes ser mi hermana. Ella está muerta.

Johanna no pudo responder. De repente comenzó a verlo todo negro y Edwin desaparecio asi como todo lo que habia estado observando hasta ese momento.
Cornelia habia llegado y habia escuchado toda la conversacion . Cogió un tronco y golpeó con él a Johanna en la cabeza. Johanna cayó al suelo perdiendo el conocimiento o sabe Dios que...
No se la vió reaccionar....

-¿Que ocurre? preguntó Edwin.
-Nada querido, dijo Cornelia. Esta mujer estaba intentando robarnos, y mientras lo hacia, hablaba contigo de tonterias.
-Pero si dijo que era mi hermana.
-Tu hermana murió, querido, ya te lo dije. Era una mala mujer que queria hacernos daño. Voy a subirla al carro y la llevaré al pueblo para entregarla y que la encarcelen por ladrona.
Cornelia subió a Johanna al carro y la llevó a un pequeño caseron abandonado cerca de alli.
La encerró en una habitacion que solo tenia un pequeño ventanuco con rejas por el que solo podria entrar un pequeñisimo animal.
Cerró la puerta con llave, una vieja puerta de madera de roble que era casi imposible de abrir y tiró la llave al pozo que estaba fuera de la casa.
Después se alejó de alli a toda velocidad.



CAPITULO XVIII
Cornelia regresó a casa y Edwin seguia sentado en su silla mirando al infinito con su mirada perdida.
-Ya he regresado querido, dijo Cornelia. A esa mujer la han encerrado en un calabozo del que tardará mucho tiempo en salir. La estaban buscando porque habia robado en varios caserones.

-Ah, bien. Mejor asi, dijo Edwin. Los ladrones no deben estar libres
-Dime amor, dijo Cornelia ¿como te sientes hoy? ¿te sientes con fuerzas para volver al castillo?. Tus padres estaran deseando verte.
-Si, querida, dijo Edwin. Estoy fuerte y con tu ayuda llegaremos al castillo y pronto nos casaremos.
-Esta bien amor. Pronto iniciaremos el viaje de regreso a nuestro hogar.
-Seremos los reyes y tendremos muchos hijos. Yo te amaré siempre con toda mi alma.
-Y yo a ti, Cornelia. Sabes que siento mucho agradecimiento por lo que hiciste por mi. Te quiero y quiero que nos casemos.
-Ay iluso, pensó Cornelia. Ni te imaginas que en muy poco tiempo yo seré la unica reina y señora de ese castillo y todos se arrodillarán ante mi.
En cuanto nos casemos, tu madre, tu padre y tu morireis al igual que tu querida hermana tambien morira de hambre y de sed en el caserón donde la he dejado encerrada. Seré la unica reina y tendré todos los hombres que desee a mis pies.
Entonces su hermosa cara cambió de aspecto a su forma normal. Una mujer anciana y fea con una cara malvada. No sin razón Cornelia tenia 400 años ya. Su culto y adoracion al diablo la habian hecho inmortal.
Su cara daba panico. Ni Johanna ni Edwin la habian visto nunca pero Clarisa si que la conocia y bien.
Era por eso que la vieja y bondadosa Clarisa esta hoy especialmente nerviosa.
Con mucho miedo ha tomado su bola de cristal y ha comenzado a ver lo que le depara el destino a Edwin, a sus padres y a la mismisima Johanna ahora encerrada en un lugar del que no podrá salir sin ayuda.



CAPITULO XIX
Clarisa tomó varios saquitos con hierbas y con piedras magicas, comida para varios dias y emprendió el viaje hacia el caserón donde estaba Johanna encerrada.
Johanna despertaba poco a poco. Se sentia mareada y aturdida. No podia ver con claridad. No recordaba nada.
-¿Donde estoy?¿quien soy?
Todo estaba oscuro. Era noche cerrada ya y no se veia nada mas que una pequeña lucecita cerquita de ella.
De repente abrió mas y mas los ojos y pudo ver aquello que parecia una luz; No eran otra cosa que unos diminutos seres con alas, del tamaño un poco mas grandes que una mariposa.
Si, parecian mariposas moviendo sus alas, pero se acercó mas y mas y vió que eran unas pequeñas hadas. Se quedó impresionada ya que no recordaba haber visto nunca nada igual.
-Johanna: dijo una de las pequeñas hadas
-¿Estás bien?
-No lo sé; Ni siquiera sé si mi nombre es Johanna tal y como me has llamado. Me duele la cabeza....
Johanna intenta levantarse pero se vuelve a caer. Un fuerte mareo la tiró de nuevo al suelo.
Las pequeñas hadas se dieron cuenta que Johanna habia perdido la memoria del golpe que Cornelia la habia dado en la cabeza. Ellas habian sido testigos de todo y habian seguido a Cornelia hasta aquel viejo caserón abandonado, y habian entrado por el ventanuco.
La hada mas viejita les dijo a todas las demas que debian curar a Johanna de su amnesia. Entonces rodearon entre todas la cara de Johanna y soplando todas a la vez llenaron la cara de nuestra princesita con polvos magicos que brotaban de sus pequeños cuerpos.
Johanna volvió a abrir los ojos de nuevo.
Entonces recordó todo: Su conversacion con Edwin, el golpe en la cabeza... todo...
Las pequeñas hadas la contaron como Cornelia la habia encerrado en ese caserón y habia tirado la llave al pozo. Ellas habian cogido la llave del pozo pero no tenian fuerza para abrir la puerta.
Y Johanna tampoco podia, ya que la puerta solo podia abrirse desde fuera.
Solo las quedaba esperar un milagro.



CAPITULO XX
Y el milagro se produjo. De repente oyeron el ruido de un carro. Lo primero que pensaron era que Cornelia regresaba a ver si Johanna estaba muerta y si no era asi, matarla con sus propias manos. Este pensamiento asustó mucho tanto a Johanna como a nuestras queridas anjanas.
Pero cual seria su sorpresa y alegria cuando vieron que era Clarisa con su carro y su caballo quien se acercaba al caserón.

-¡Johanna! ¡Johanna! Mi princesa
-¿Donde estás?
-Aqui estoy Clarisa, dijo Johanna. Cornelia me encerró aqui y tiró la llave al pozo. Las anjanas la sacaron pero yo desde dentro no puedo abrir.
-¡Dame la llave querida!
-Alzándose de puntillas, Johanna consiguió arrojar la llave por el ventanuco.
Clarisa la cogió y rapidamente abrió la puerta.
Johanna la dió un abrazo y la dijo:
-Gracias Clarisa; Sin ti no sé que hubiera sido de mi. Supongo que lo viste todo en tu bola.
-Si, querida. Mi bola me guió hasta aqui. Pero vamonos; Vamos a casa a curarte esa herida de la cabeza y a ponerte bella y limpia.


CAPITULO XXI
Johanna está ahora descansando en casa de Clarisa. Aun no sabe el destino que le espera a su amado.
Clarisa se debate entre contarle o no a Johanna lo que ocurre. Sabe que si Johanna descubre que sus padres y su amado corren ese grave peligro, ella no lo permitirá, y tambien sabe que Cornelia tiene mucho poder y que puede destruirla a ella tambien.
Al fin decide que Johanna debe saber toda la verdad y asi se la cuenta.
Johanna está aterrorizada, no por ella misma, sino por sus padres, su amado Edwin. Sin ellos, Johanna morira de pena.

-¿Que puedo hacer Clarisa?
-¿Como puedo salvar a mi familia de esa hechicera malvada?
-Tengo una idea, mi princesa. Iremos a casa de Cornelia e intentaremos hablar con ella. Si no nos escucha, tendré que luchar contra ella con mis poderes. Sólo me está permitido usarlos en caso de extremo peligro, y creo que este es el caso. Lucharé contra ella si es necesario, pero antes, nuestras amigas las hadas tendran que hacernos un pequeño e importante trabajito.

-¿A que trabajito te refieres Clarisa?
Ellas deberán devolverle la vista y la memoria a Edwin.

¡Clarisa¿ gritó Johanna:
-No me habias dicho que ellas podian hacerlo.
-No, hijita, no podia decirtelo. Pero ahora que hicieron el trabajo contigo, deberan terminarlo tambien con Edwin.
-¿Conmigo? ¿Que trabajo hicieron conmigo?
-Hijita:
-Cuando despertaste en aquel caserón, tu tambien habias perdido la memoria, y ellas se pusieron de acuerdo para devolvertela y asi lo hicieron.
Johanna miró con cariño a sus pequeñas amigas, aquellas que tanta compañia la habian hecho en aquel caserón cuando estaba encerrada. Ellas la sonrieron con cariño y revolotearon a su alrededor como dulces mariposas.

-Gracias mis hadas buenas. Nunca os olvidaré. Ellas siguieron revoloteando a su alrededor.
Empecemos entonces: Dijo Johanna
-¿Cuando le devolvereis la vista y la memoria a Edwin?
- Tranquila mi niña: dijo Clarisa...
-Tomemoslo con tranquilidad...



CAPITULO XXII
Edwin estaba preparandose para salir de viaje hacia su castillo con Cornelia. No estaba seguro de amarla, pero la estaba muy agradecido por haberle salvado la vida.
Cornelia estaba en el establo preparando los caballos para el viaje. Los habia alimentado bien para que no pasaran hambre durante el camino, y para que cabalgasen lo mas rapido posible. Estaba impaciente por llegar al castillo.
Edwin seguia preparando ropa y viveres en la casa. De repente vió como unos seres no mucho mas grandes que mariposas, entraban volando y se acercaban a él.

-¿Quienes sois vosotras? dijo.
-Somos las anjanas, hadas del bosque y guardianas de todo lo que hay en él. Venimos a devolverte algo que has perdido.
- ¿Y que he perdido? dijo Edwin.
-Tu memoria y tu vista...
-Gracias amigas; recuperar mi memoria es lo que mas deseo. No recuerdo nada de mi pasado antes de estar aqui.

-Acuestate y cierra los ojos. Edwin asi lo hizo. Se acostó en su cama y cerró sus ojos.

Las hadas soplaron y soplaron en su rostro. Edwin sentia un ligero cosquilleo pero siguió con sus ojos bien cerrados.
De repente por su cabeza empezaron a pasar imagenes de cuando era niño. Como sus padres le presentaban a su nueva hermana, de como se habian enamorado, de sus planes de casarse.
De repente sus ojos comenzaron a derramar lagrimas. Recordó que habia ido a la batalla con su padre. Recordó que mientras perseguia a un asesino vikingo, alguien se le tiró encima desde un arbol y le derribó. Luchó y luchó hasta que se quedó sin fuerzas. Despues recordó que Cornelia le habia encontrado inconsciente y lo habia llevado a su casa. Tambien recordó como ella le habia dado a beber algo que despues le borro todo de su memoria, incluso lo dejó ciego, porque él quiso regresar al castillo con su familia y su amada.

Edwin estaba colerico, enfadado, desesperado...
Ahora recordaba que Johanna habia estado hablando con él hacía pocos dias y él no la habia reconocido.
Ahora recordaba como Cornelia le dijo que era una ladrona a la que buscaban y que estaba encerrada en un calabozo.

CAPITULO XXIII
Edwin estaba como loco. De repente miró hacia la ventana y vió a Johanna. Los ojos de ella, verdes, estaban llenos de lagrimas. Ella habia sufrido lo indecible por él y ahora estaban ahi, frente a frente.
Edwin salió a la calle y fue muy despacio hasta su amada. Creia estar viendo una vision, pero era una realidad. Cuando llegó donde ella, los dos se abrazaron y lloraron juntos. Se dijeron cuanto se amaban y cuanto se habian echado de menos.

-Ahora nada ni nadie volverá a separarnos, dijo Edwin.
-Nada ni nadie mi amor, dijo Johanna.

-¡Eso es lo que vosotros creeis, desgraciados!

Era la voz de Cornelia que estaba detras de ellos. Acababa de escuchar la conversacion entre ellos.

-¡Esto es enternecedor, pero ya podeis despediros el uno del otro!
- ¡Tú, Johanna, vas a morir!
¡Y tu Edwin te casaras conmigo. Perderas de nuevo la memoria y jamas recordaras a tu querida Johanna.

-¡No! , dijo Edwin.


CAPITULO XXIV
Edwin se puso delante de Johanna con el animo de protegerla de la ira de Cornelia. En sus ojos se notaba la ira y el dolor que sentia, pensando que habia estado a punto de destruir su vida y la de Johanna, ademas de la de toda su familia.
Cornelia con sus ojos llenos de odio hacia Johanna y Edwin, lanzó un grito al aire. De repente su cara se transformó en algo horrible. El mas terrible monstruo apareció ante los ojos de nuestros principes. Extendió sus manos hacia ellos y de repente desde sus palmas, brotaron dos rayos que fueron directos hacia ellos. Esos rayos, los lanzaron varios metros atras y los dejó sin sentido tendidos en el suelo.
Cornelia se disponia a rematarlos cuando oyó una voz detrás de ella...

-¡Cornelia! dijo Clarisa.
Cornelia volvió la vista hacia su enemiga. Clarisa de repente sacó de entre sus ropas la bola de cristal y se la arrojó a Cornelia.
En cuanto la bola impactó en el cuerpo de Cornelia, estalló como si de una bomba se tratase. Cornelia se desintegró ante los ojos de todos.
Ese fue el final de la malvada hechicera.
Clarisa se dirigió hacia nuestra pareja de principes e intentó reanimarlos. De su bolsillo sacó un saquito que contenia una piedra magica; La acercó primero a Edwin y después a Johanna. Al momento se recuperaron.



CAPITULO XXV
Edwin, Johanna y Clarisa ya recuperados del susto y del dolor de la pesadilla que habian pasado, tomaron el camino a casa de su querida salvadora.
Johanna y Edwin habian recuperado su amor y su felicidad. A cada momento se daban muestras de amor y cariño. Edwin estaba pletorico de felicidad porque volvia a tener entre sus brazos a su amada.
Despues de cenar, Clarisa les dijo:

- Hoy es noche de luna llena y debo salir al campo a recoger mis hierbas y piedras magicas. Os quedareis solos toda la noche, ya que yo regresaré de madrugada. No me espereis despiertos.
-Está bien Clarisa, ten cuidado, dijo Johanna.
-Hasta mañana Clarisa, cuidate, dijo Edwin.
Clarisa tomó sus cestos de mimbre y salió de la casa perdiendose en el bosque con la unica luz que desprendia la luna llena.

-¡Que hermosa se ve la luna hoy, dijo Johanna...
-Si, mi amor, solo tu belleza la supera, dijo Edwin, y se fundieron en un largo y calido beso.



CAPITULO XXVI
-No sabes cuanto te he echado de menos mi vida, susurró Johanna.
-Desde ahora mismo, jamás nos volveremos a separar. Nada ni nadie conseguirá que me separe de ti, mi amor.

Abrazados y hambrientos de amor llegaron a la cama donde Johanna habia descansado desde que habia llegado a casa de Clarisa.

- Te deseo Johanna, dijo Edwin.
- Y yo a ti mi amor, susurró Johanna

Edwin comenzó a besarla el cuello y Johanna cerrando los ojos se abandonó a esas dulces caricias.

Él desabrochó los botones de su vestido, mientras con su boca la besaba el cuello, los hombros, hasta que llegó a sus duros pezones. Johanna gimió sin abrir los ojos.

Edwin siguió bajando con su boca hacia la cintura. Johanna creia que iba a morir de placer. No podia creer que aquellas sensaciones pudieran existir. Estaba sudorosa de tanto placer.

Edwin terminó de desnudarla completamente y despues se quitó toda su ropa sin dejar de besar a Johanna.



Te amo, Johanna. Eres mi vida y sin ti, moriré-
-Estaremos juntos toda la vida y jamas nos separaremos.

-Edwin, mi amor. No sabes cuanto amor hay en mi corazón para ti. Eres mi vida y sin ti no sería nada.

Nuestros principes se amaron durante toda la noche y casi de madrugada se quedaron dormidos.




CAPITULO XXVII
Clarisa regresó a casa muy entrada la mañana. Habia estado recogiendo hierbas y piedras magicas, y haciendo conjuros a la luna para que esas hierbas y esas piedras tengan todo el poder que ella necesita para hacer el bien.
Tambien le ha pedido a la luna que la dé mas dotes de videncia, ya que perdió su bola magica para destruir a Cornelia.
Clarisa tiene ahora unas dotes de videncia increibles. La luna la ha concedido sus peticiones porque Clarisa es una bruja que solo vive para hacer el bien. Este fué su destino desde el mismo momento en que fué concebida en el vientre de su madre.

Cuando Clarisa llegó a casa, entró a la habitacion de Johanna y vio como los dos principes dormian. Ella supo enseguida lo que habia ocurrido esa noche.
Es más... Sus dotes de videncia la alertaron de que esa noche en esa cama se habia formado una nueva vida. Johanna estaba embarazada de Edwin y Clarisa sabia que eso era lo mas maravilloso que podia ocurrirles. El fruto del amor naceria pronto.

Aunque habian pensado salir de mañana de regreso al castillo, Clarisa les dejó dormir hasta muy entrada la tarde que despertaron.



CAPITULO XXVIII
Edwin fué el primero que despertó. Cuando vió a Johanna a su lado, recordó la noche de amor y pasión que habian pasado los dos. La amaba con todo su corazón y deseaba pasar el resto de su vida con ella.
Tambien recordaba a sus padres, y aunque sabia ya por Clarisa que su madre estaba mejor de su salud, tambien sabia que ella y su padre sufrian por la ausencia de Johanna y suya.
El los echaba mucho de menos y estaba deseando volver a casa y abrazarlos.
Miró a Johanna que dormia placidamente y con una gran ternura la besó suavemente en la mejilla. Ella reaccionó rodeandole con sus brazos y regalandole un dulce beso de amor.

-Hola, mi amor, dijo Johanna. Me parece que he dormido una eternidad.
-Hola, mi vida, dijo Edwin. No te equivocas. Está anocheciendo de nuevo. Hemos dormido durante todo el dia.
-¿Y como es que Clarisa no nos ha despertado?.. Habiamos pensado retornar al castillo por la mañana y ya está anocheciendo.
-No te preocupes amor. Saldremos mañana temprano. Hoy debemos descansar para estar fuertes para el camino. Recuerda que hemos pasado la noche amandonos y estamos cansados :-)
Johanna se sonrojó recordando la noche anterior.
Edwin la abrazó y la besó de nuevo.

-Te amo Johanna. Siempre te amaré. Nunca nadie nos separará ya.
-Yo tambien te amo Edwin. No sabria vivir sin ti.

Johanna siguió refugiada en los brazos de Edwin durante un buen rato, hasta que decidieron levantarse para cenar, ya que estaban hambrientos.




CAPITULO XXIX
-¡Vaya!...
-Ya despertaron mis principes, dijo Clarisa cuando los vió asomar a la cocina.
-Teneis la cena preparada. Venid y sentaros. Cenaremos los tres juntos.

Johanna y Edwin se sentaron a la mesa y devoraron toda la comida. Estaban hambrientos. Clarisa sonrió con picardia porque ella sabia lo que habia ocurrido y tambien sabia cuanto se amaban.
Al dia siguiente muy temprano tomaron camino de regreso al castillo.
Clarisa les acompañó. Ellos deseaban que su salvadora fuera testigo de su boda y de su amor. Deseaban que ella se quedase a vivir con ellos en el castillo, y Clarisa al fin aceptó. Ahora eran como sus hijos. Los amaba con locura. Sabia que eran buenos y bondadosos, asi como sabia que Dalden y Erika la recibirian con los brazos abiertos.

Mientras cabalgaban, Johanna le dijo a Clarisa:
-Clarisa, me gustaria conocer a la abuela que me dejó en el castillo. Sé que esa mujer esta sufriendo mucho, tanto por haber perdido a su querida hija, como por haberme abandonado a mi. Me gustaria visitarla y llevarla a vivir al castillo. Sé que alli sera feliz.

Clarisa sonrió. Sabia que Johanna la iba a pedir que descubriese donde vive su abuela. Clarisa sabe muy bien donde está esa mujer y llevará a nuestros principes para que la conozcan y la den el cariño que tanto necesita.

-Clarisa, dijo Johanna
-Dime mi niña, dijo Clarisa

-¿Sabes el nombre de mi abuela?... Me gustaria saberlo...
-Claro que lo sé, mi querida niña. Tu abuela se llama Emily, al igual que tu mamá, la que murió cuando tu naciste...
-Yo te llevaré hasta ella..
- Si, Clarisa. Llevanos hasta ella. Despues regresaremos definitivamente al castillo.

Johanna miró a Edwin con una gran sonrisa y él la miró con infinita ternura. Él solo deseaba la felicidad de Johanna, y sabia que su felicidad era encontrarse con sus raices....



CAPITULO XXX
Jhoanna y Edwin cabalgaban y Clarisa iba en su carro, tirado por un caballo. Dentro del carro, Clarisa llevaba a su pequeña gatita Flor y a sus cachorrillos, dos preciosos gatitos blancos que eran una delicia.
Llevaban varias horas de camino y decidieron parar a comer y a descansar un rato. Se salieron del camino para acercarse a un pequeño riachuelo donde dieron de beber a los caballos.
Los tres se sentaron a la orilla del rio a reponer fuerzas. Estaban los tres hablando de las penalidades que habian pasado hasta ahora, cuando escucharon lo que parecia el llanto de un niño.
Clarisa, que desde la otra noche habia recibido el don de la videncia especial, solo con escuchar ese llanto, supo que ese niño tenia unos cinco años, que sus padres habian sido asesinados por los vikingos y llevaba varios dias vagando por el bosque. Lo notó muy asustado.

Ella sabia bien donde estaba. El niño les habia estado observando todo el tiempo, pero estaba escondido tras unos matorrales. De repente comenzó a llorar creyendo que no le escucharian, pero no fue asi.
Lo escucharon y ademas, lo localizaron. Clarisa fue la primera que lo encontró.
Cuando lo vió solo y asustado, se acercó a el y comunicandose telepaticamente, lo tranquilizó.
El niño se abrazó a ella y siguió llorando. Asi estuvieron muchisimo rato, hasta que el niño se calmó y se quedó dormido.

Edwin lo subió al carro de Clarisa y lo tapó con una manta. El niño se acurrucó y siguió dormido.



CAPITULO XXXI
Clarisa les contó a Edwin y a Johanna lo que le habia ocurrido al niño. Estaba solo y no tenia a nadie.

Johanna dijo:

- Yo cuidare de él. Edwin y yo seremos unos padres para él. Le daremos todo nuestro amor, asi como mis padres me lo dieron a mi.

Edwin la miró con los ojos del amor. Estaba orgulloso de su amada, y estaba dispuesto a querer a aquel niño indefenso como si fuera su propio hijo.
Cuando terminaron de comer, siguieron camino hacia su tierra. Pasaron varias horas hasta que el niño despertó. Era ya de noche.

Se dispusieron a cenar y a descansar para seguir camino de mañana.
El niño habia despertado ya y cenó copiosamente. El pobre, estaba hambriento.

-¿Cual es tu nombre? dijo Johanna
- Me llamo Tommy, dijo el niño.
- Mi padre y mi madre.....
No pudo seguir, comenzó a llorar...
- Tranquilo Tommy. Johanna lo tomó en sus brazos y lo abrazó. Le besó con un gran cariño.
Edwin se acercó y los abrazó a los dos.
-Tommy. Desde hoy nosotros te cuidaremos. Edwin y yo te cuidaremos como si fueras nuestro hijo, y Clarisa te querra como si fuera tu abuelita.
Tendras una gran familia. Viviras con nosotros en el castillo y nunca te faltara de nada.

-Tommy miró a Johanna y a Edwin y les sonrió tristemente. Aun tenia en su memoria la terrible muerte de sus padres.

Edwin y Johanna se miraron y sonrieron. Despues Edwin tomó al niño en sus brazos y lo acunó hasta que volvió a dormirse.
Despues se acostaron los tres y durmieron hasta la madrugada.




CAPITULO XXXII
Despues de varios dias de camino, llegaron a una vieja casa: La casa de la abuela de Johanna. Clarisa les llevó hasta alli.
Llamaron a la puerta hasta que una anciana abrió la puerta.
En cuanto vió a Johanna se le iluminó la cara. La reconoció al momento, ya que era el vivo retrato de su hija perdida.
Se lanzó a sus brazos y lloró y lloró...

-Mi niña... Mi preciosa niña. Perdoname. Me fué imposible tenerte conmigo porque....

-Tranquila, abuela, lo sé todo...

Johanna abrazó y acarició a su abuela. Aquella mujer la habia abandonado, pero al abandonarla la habia salvado, porque habia conocido a Edwin, a su hermano, a su amado Edwin. Si su abuela no la hubiera dejado en el castillo, ella y Edwin jamas se hubieran conocido.
Estaba triste por la historia de su madre, una niña de dieciseis años violada por un maldito. Sabia lo que Emily habria sufrido durante esos años. Perdió a su hija y a su nieta, pero ahora la habia recuperado y nunca la iba a perder. Johanna la llevaria al castillo con ella y su familia. Jamás la faltaria amor y cariño de todos ellos.

Emily lloraba y lloraba en los brazos de Johanna.
Y Johanna la besaba y acariciaba con un gran cariño.

-Abuela Emily. Edwin y yo nos vamos a casar; te vendras al castillo con nosotros y alli te quedaras para siempre. Tendras todo nuestro cariño y nuestro cuidado. Vamos, prepara todo que mañana partimos hacia el castillo.

Emily dio gracias a Dios por tanta felicidad. Ella jamas imaginó que volveria a ver a su nieta y ahora la tenia delante.

Emily miró a aquel precioso niño y preguntó quien era. Clarisa la contó todo sobre Tommy, y Emily lo abrazó y lo besó como si de su nieto se tratase. Clarisa le contó que Johanna y Edwin lo criarian como suyo. Eso la alegró mucho, porque vió la enorme bondad de su nieta.

Pasaron la noche en casa de Emily y de mañana tomaron camino al castillo. En un par de horas llegarian y Edwin y Johanna abrazarian por fin a sus padres....




CAPITULO XXXIII
Para Johanna, este ultimo tramo del camino se estaba haciendo eterno. Hacia casi dos horas que habian salido de casa de Emily y estaba como loca por llegar al castillo y ver a sus padres.

Erika estaba sentada en un divan de su habitacion. Su cara reflejaba la tristeza. Sus ojos rodeados de unas oscuras ojeras, producto de tanto y tanto llorar. Añoraba a sus hijos, y aunque Dalden no le habia dejado sola desde que habia regresado, ella solo pensaba como estarian sus hijos.

¿Habrian muerto? ¿Johanna habria encontrado a Edwin?

-Señor Dios, haz que mis hijos regresen pronto.

Ese era el deseo de Erika a cada momento.

De repente, oyó unos golpes en el porton de palacio y acto seguido, el grito de Dalden.

-¡Dios mio! ¿Que ocurre?

Se levantó y salió de su habitación. Bajó las escaleras y cuando llegó al descansillo de la escalera, se quedó petrificada. No supo reaccionar.

Alli abajo estaban Edwin y Johanna ¡¡vivos!! y felices. La sonreian con amor. Cuando al fin reaccionó, bajó y se abrazó a ellos llorando de felicidad.

-¡Hijos mios! ¡Hijos mios!
Erika lloraba y lloraba, pero esta vez de alegria por tener en casa a sus queridos hijos.

Entraron todos al castillo y Johanna les relató a sus padres la odisea por la que habian pasado, tanto ella como Edwin, y como Clarisa les habia dado el apoyo, el cariño, ademas de su ayuda para tener este final feliz.

Tanto Dalden y Erika, como Johanna y Edwin insistieron en que Clarisa y Emily debian quedarse a vivir con ellos en el castillo; Y Tommy seria criado como hijo y nieto de los señores del castillo. Un principe mas como Johanna y Edwin.





CAPITULO XXXIV

Han pasado ya cinco años desde que La vida que se formó en casa de Clarisa, la noche que se amaron, se ha transformado en una hermosa niña a la que han puesto de nombre Irene, y que tiene algo mas de cuatro años. Es el vivo retrato de Johanna.

Tommy, su hermano, que tiene nueve años ya, y es pasion lo que siente por su pequeña hermana. Ella lo adora, y él, la protege siempre. Se siente un hombrecito obligado a velar por el bien de su querida hermanita.

Clarisa y Emily, las abuelas, se sienten felices viviendo bajo el mismo techo que esas personitas. Hacen el papel de bisabuelas de Irene y Tommy a la perfeccion, y ellos las adoran.

Dalden y Erika son mas dichosos que nunca. Ahora son una gran familia y jamas volveran a estar separados. La paz reina en este hermoso y magico lugar llamado Belgesal, y ahora será para siempre. Los conjuros de Clarisa son muy eficaces y su gran capacidad de videncia la ha hecho saber que jamas habrá mas guerras en nuestro reino.

¿Y que deciros de Edwin y Johanna?
Que són la pareja mas feliz del mundo, que se aman con todo su corazon y que aman con locura a sus hijos Tommy e Irene.
Y como ya hemos dicho anteriormente, Tommy e Irene se adoran.

¿Se repetirá la historia de amor de sus padres?
¡Quien sabe!

Pero esta ya sería otra historia...

¿Que os ha parecido esta?


DAMA201.gif picture by nieveschuchi




sábado, 14 de febrero de 2009

AFRICA


AFRICA
Sumidos en la miseria del hambre...
de las guerras... del dolor...
se enfrentan a ese mar abierto y bravo
huyendo de tanta devastación...

Pero ese mar abierto... muchas veces
es asesino... es traidor...
su bravura y su fiereza lo hacen grande,
y siega a veces esas vidas que solo buscan
sobrevivir ese cruel apocalipsis
que es el hambre y la miseria....

Ellos vienen en pateras
cruzando el mar
esperando ese paraiso que imaginan
y que desean conquistar....

Necesitan nuestra ayuda para darles
a sus familias
su sustento y su pan....
no piden mas....

Sus hijos... hermanos nuestros
mueren de hambre alla
al otro lado del mar...
necesitan nuestra ayuda
nuestro calor... necesitan....
un hogar...

Dios creó un mundo para todos
para poderlo disfrutar...
nos enseñó a traves de su hijo Jesucristo
que nos debemos amar
y a nuestros hermanos necesitados... ayudar...
ser buenos samaritanos
no olvidemos a ese hermano
que necesita
que le tendamos nuestras manos....

Africa se muere de hambre y de sed...
y... mientras tanto...
guerras injustas e inutiles
sacuden un mundo herido...
un mundo herido de muerte
que solamente la paz y la bondad
con el deseo de amar
conseguiran que este mundo
sea el paraiso perfecto
para poder disfrutar
amandonos unos a otros
como solo Jesucristo
nos enseñó a amar
como solo Jesucristo
nos enseñó a caminar....

Africa y el mundo entero
necesitan de la paz
del amor y de la magia
de un abrazo fraternal
y que todos los seres humanos
regresemos al paraiso de Adan y Eva
donde solo deseemos...
AMAR... AMAR...AMAR....







AFRICA
Sumidos en la miseria del hambre...
de las guerras... del dolor...
se enfrentan a ese mar abierto y bravo
huyendo de tanta devastación...
Pero ese mar abierto... muchas veces
es asesino... es traidor...
su bravura y su fiereza lo hacen grande,
y siega a veces esas vidas que solo buscan
sobrevivir ese cruel apocalipsis
que es el hambre y la miseria....
Ellos vienen en pateras
cruzando el mar
esperando ese paraiso que imaginan
y que desean conquistar....
Necesitan nuestra ayuda para darles
a sus familias
su sustento y su pan....
no piden mas....
Sus hijos... hermanos nuestros
mueren de hambre alla
al otro lado del mar...
necesitan nuestra ayuda
nuestro calor... necesitan....
un hogar...
Dios creó un mundo para todos
para poderlo disfrutar...
nos enseñó a traves de su hijo Jesucristo
que nos debemos amar
y a nuestros hermanos necesitados... ayudar...
ser buenos samaritanos
no olvidemos a ese hermano
que necesita
que le tendamos nuestras manos....
Africa se muere de hambre y de sed...
y... mientras tanto...
guerras injustas e inutiles
sacuden un mundo herido...
un mundo herido de muerte
que solamente la paz y la bondad
con el deseo de amar
conseguiran que este mundo
sea el paraiso perfecto
para poder disfrutar
amandonos unos a otros
como solo Jesucristo
nos enseñó a amar
como solo Jesucristo
nos enseñó a caminar....
Africa y el mundo entero
necesitan de la paz
del amor y de la magia
de un abrazo fraternal
y que todos los seres humanos
regresemos al paraiso de Adan y Eva
donde solo deseemos...
AMAR... AMAR...AMAR....








domingo, 8 de febrero de 2009

LA VIDA

hada_bella.gif picture by nieveschuchi

LA VIDA

Hace años que mis dias ya no tienen tu presencia...
ellos murieron despacio
cuando les llenó tu ausencia....
Cai para ti en el olvido...
el hastio y la pena son ahora mis amigas...
el vacio y la amargura
abrieron aun mas mis heridas...
y el dolor del abandono
destruyó en mi alma el amor y la ternura
que yo por ti sentia...
Y ahora...
sola y herida
envuelta ya en el silencio de mis noches y dias
aun espero ese amor
que sane mis heridas
que su presencia sienta
hasta en el ultimo rincon de mi alma desolada...
Sentirme protegida en esos brazos
que me daran la luz y la semilla
de un amor que me regalará de nuevo...
LA VIDA...

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