jueves, 23 de octubre de 2008

CARTA A MI ABUELO- CARTA A MI ABUELA




CARTA A MI ABUELO


Nunca te conoci, porque tu vida fue segada antes de que yo naciera. Supe muchas cosas sobre ti, que me contó mi abuela (tu esposa). Supe que tu familia, tu propia madre y hermanos te habian hecho tanto daño que al final te dejaste morir; enfermaste y no quisiste curarte por tanto dolor que tenias en el corazon. Tu propio hermano, militante de las tropas de franco, entró en tu casa con otros como él, os apuntaron a todos con armas y os robaron lo poco que teniais de valor en vuestra casa. Cuando la abuelita, le preprochó lo que te hacia a ti, a su propio hermano, el la respondio que para que te robasen otros, mejor te robaba el. Tu madre hizo que te encarcelaran a ti, en lugar de a tu hermano, ya que os puso a los dos el mismo nombre, y tu pagabas por las fechorias que el cometia. Fuiste un hijo y un hermano a quien toda su familia hizo tanto daño que al final no lo pudiste soportar. Tu no sabias hacer daño, tal como me ocurre a mi. A veces pienso que somos almas gemelas por lo que hemos pasado los dos.

Es curioso. Siempre supe de tu existencia y tu pesar, pero no me di cuenta de tu sufrimiento hasta que me ha llegado a mi en la misma forma. Me acusas de cosas que no he hecho, en beneficio de ellos, al igual que te ocurria a ti.
No entiendo porque las personas a las que mas he querido por las que hubiera dado la vida como son mis padres… mi hermano….me esten torturando de esta manera, al igual que te ocurrio a ti.
Quizas todo este dolor sean pruebas que Dios me ha puesto en el camino para que recuerde con amor a ese abuelo tan bueno que nunca conoci personalmente pero que tengo en mi pensamiento y en mi corazon. Estaras vivo en mi mientras yo este viva, y te querre siemrpe con todo el corazon durante toda la eternidad, y por siempre quisiera tenerte cerca de mi en ese paraíso eterno que Dios creó para ser felices para siempre.
Ahora, yo, tu nieta, estoy viva y estoy sintiendo el mismo dolor que sentiste tu. Mi propia madre, que tanto criticaba a la tuya por el daño que a ti te hizo, me ha hecho a mi el mismo daño que en su dia sufriste tu. Mi madre me dio la vida y tambien me la destrozó. Hizo de mi, un arbol caido del cual sigue haciendo leña, pero yo intentare ser fuerte y no decaer como te ocurrio a ti. Y lo hare en tu memoria y en la de mi querida abuelita, que fue la unica madre que tuve en este mundo, ya que a la biologica solo la puedo llamar madrastra. No van a conseguir que yo me deje morir a pesar de la pena y la tristeza que me embarga. Alguna vez he tomado tu retrato entre mis manos y lo he abrazado; he llorado por ti, por mi…. Y he deseado de todo corazon abrazarte, y espero hacerlo algun dia en la eternidad.


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CARTA A MI ABUELA


Querida abuelita del alma. Tu fuiste mi unica madre aquí en la tierra. Tu, la unica persona que me entendia que calmaba mis penas, la que me escuchaba y consolaba cuando veias los malos tratos de mi madre, a la cual regañabas cuando la veias pegarme.
Mi abuelita del alma querida. Te llevo muy adentro de mi corazon. Hace ya mas de catorce años que te fuiste al cielo, y aun te extraño. Ojala estuvieras aquí conmigo, como cuando era una niña y me contabas cuentos, me enseñabas canciones, me contabas como habia sido tu niñez con un padre y una madrastra que os maltrataban a ti y a tus hermanos y hermanas, pero tu eras valiente y te rebelabas contra ellos. Recuerdo cuando me contabas la anécdota de la merluza; erais tan pobres que no teniais casi para comer. Tu madrastra habia comprado una merluza para comer ella y tu padre. Tu la escuchaste decir que no iban a repartirlo contigo ni con tus hermanas. Entonces cuando se descuidaron , tu cogiste la merluza y se la diste al perro. Me hizo gracia la frase que me dijiste: tu madrastra la habia dicho a tu padre: “Angel, la merluzuca pa ti y pa mi” y cuando tu le diste la merluza al perro dijiste: “ Ahora la merluzuca ni pa ti ni pa mi porque se la va a comer el perro” . Eso te costo una buena paliza pero tu no te rendias, eras valiente y te rebelabas contra ellos con todas tus fuerzas.
Abuelita, te acuerdas cuando me enseñabas a hacer collares y coronas con las margaritas?. Llevabamos al campo agujas e hilo, y las ibamos pasando por la aguja y el hilo hasta formar collares y coronas y pulseras. Recuerdo cuando me enseñabas a rezar. Dormiamos juntas en la misma cama y con la luz encendida porque yo le tenia miedo a la oscuridad. Eras tan buena conmigo que jamas podre olvidarte. Te quiero y te llevo en el corazon. Estoy triste porque no estas conmigo pero al mismo tiempo alegre porque estas con el abuelito, aquel que tanto sufrió en este mundo por el daño que se le hizo, tanto como el que sufro yo ahora por parte de mi madre que es tu hija, pero que nada tiene que ver contigo porque tu eres buena y ella no lo es. Ojala que desde donde estes puedas leer esta carta que te escribo desde el corazon. Te quiero y siempre te querre abuelita.
Recuerdo que una vez tambien me contaste que tu padre y tu madrastra os mandaron a ti y a tus hermanas a dormir a la calle en una noche de invierno. Cuando vuestro abuelo, y padre de tu padre, os encontro y os pregunto que haciais en la calle a esas horas y con tanto frio, y supo lo que vuestro padre os habia hecho, os llevo a casa y cuando tu padre abrio la puerta, tu abuelo lo molio a palos con la cachaba, a pesar de que estaba ciego, pero atinó bien a darle. Y cuando tu padre no os dejaba coger las manzanas de los arboles, solo os dejaba coger las del suelo que estaban medio podridas, y tu ibas con el saco y cogias las manzanas y las frutas del arbol, y las escondias para tus hermanas y para ti. Eso tambien te costaba buenas palizas pero tu no te rendias. Cuantos buenos momentos pasé contigo escuchando tus historias. Nunca las olvidare. Recuerdo tambien que me enseñaste una cancion sobre la crucifixión de Jesucristo.. cancion que casi he olvidado. Tenia una frase que decia “caminemos virgen pura caminamos al calvario que por pronto que lleguemos ya le habran crucificado, le habran clavado las manos le habran dado una lanzada en su divino costado”….. la verdad que ahora después de tantos años se me ha olvidado esta cancion pero no puedo olvidar que me enseñaste muchas canciones, muchas oraciones. Tu me enseñaste a rezar, tu me presentaste a Jesucristo, al cual amo con toda mi alma, y creo que ese amor por El, lo sembraste tu.
























































































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