RECUERDOS
Esta historia solo
la saben muy pocas personas de mi entorno. Hoy la contaré y la
compartiré con el mundo.
Recuerdo cuando era
pequeña, con cinco años comencé a ir al colegio. Viviamos con mi
abuela en una casa de campo a una media hora de camino del colegio.
El primer dia recuerdo que me acompañó mi madre, pero después
bajaba con una vecinita de mi edad. Todos los dias bajabamos juntas.
A mitad de camino,
habia una vieja casa, y en la puerta, siempre habia sentada una
viejecita muy linda y muy tierna que siempre nos saludaba al pasar.
Era una anciana que vivia sola, ya que habia perdido a toda su
familia, pero su sonrisa era eterna. Nunca la vimos con cara triste a
pesar de su dura vida. En aquellos tiempos ella estaba sola.
Muchos dias nos
esperaba para regalarnos ricas galletas o bizcochos que ella hacia.
Eran riquisimos, y nosotras la agradeciamos todo lo que nos regalaba,
regalandola tambien un poco de amor transformado en besos y abrazos.
Su cara estaba llena
de arrugas pero se notaba que habia sido una mujer muy hermosa.
Nunca olvidaré un
dia que mi amiga se quedó en casa enferma, y yo bajé sola al
colegio. A mitad de camino, alli estaba mi querida ancianita,
esperando a que llegasemos. Como vió que yo iba sola, me preguntó
por mi amiga, y la dije que estaba enfermita.
Me pidió que
entrase en su casa para darme mi ración de bizcocho de todos los
dias.
Esta vez no entramos
a la cocina, sino que me llevó a una pequeña salita donde tenia un
viejo sofá, una mesa donde tenia un costurero con ropa para coser,
una silla y un pequeño armario donde tenia un monton de figuras que
a mi me parecieron extrañas entonces. Tambien tenia una extraña
baraja, que despues me dijo que era un tarot. Le preguntè que era un
tarot, y me dijo que eran unas cartas magicas que te hablan del
futuro y la vida de algunas personas.
Me dijo que tomara
el mazo de cartas y las mezclase. Yo la obedecí, y tomé el mazo de
cartas y comencé a mezclarlas. Luego me dijo que hiciera dos mazos y
eligiera uno. Asi lo hice, y ocurrió algo magico…
En mi mente
comenzaron a formarse imagenes de mi querida viejecita pero de su
juventud. Era una joven preciosa, pero en aquella ocasión la vi muy
triste. Estaba con mas personas, llorando, en lo que parecia un
entierro. Si… era el entierro de un bebé… su bebé…
Yo no pude más y
rompi a llorar… tengo que recordar que no tendria yo entonces mas
de seis años.
Mi querida viejecita
me abrazó y me consoló. Ella sabia muy bien lo que yo habia visto…
Ella sabia que yo tenia un don… que a traves de las cartas y de la
bola de cristal yo podia ver cosas que otras personas no podian ver.
Me estuvo explicando
que desde el primer dia que me habia visto pasar por su casa para ir
al colegio, se dió cuenta de mi don de videncia. Me dijo que ella me
guiaria en el mundo de la magia para que pudiese ayudar a otras
personas.
Y asi poco a poco,
cada tarde cuando yo regresaba del colegio, me quedaba una hora con
ella en su casa y asi fui aprendiendo la magia de la videncia.
A los catorce años
yo ya era una experta en el tema. Y un buen dia me dijo que estaba
preparada para ayudar a los demás, pero que no abusara de mi don de
videncia, ya que era algo que Dios me habia regalado y nunca podria
venderlo, ni cobrar dinero a nadie por esa ayuda que yo ya podia
prestar.
Y asi, ha ido
pasando el tiempo. He ayudado a personas de mi entorno.. personas que
yo sabia que merecian ser ayudadas, ya que no todos los seres que
tenemos alrededor son buenos.
Soy una vidente…
una hechicera… como me quieras llamar. Ayudo a personas buenas que
me necesitan y les regalo esa felicidad que tanto anhelan.
Yo no soy demasiado
feliz, ya que no todo se puede tener en la vida, pero mi sonrisa la
tienen todas las personas de bien, asi como mi querida ancianita, que
despues de tanto sufrimiento en la vida, jamás dejó de sonreir…
incluso el dia que falleció… se fué con una sonrisa en la boca,
esperando encontrarse con sus hijos fallecidos… con el amor de su
vida… con su gente que habian partido antes que ella… y a mi me
dejó un gran recuerdo y un gran aprendizaje.
Su casa… donde la
que ella vivió toda su vida, es ahora mia… y alli tengo todos sus
recuerdos… la vieja baraja de tarot con la que aprendi… o
descubri mis dones de videncia… con su bola de cristal… con todas
sus cosas…
Y cuando me llegue
la hora de irme de este mundo.. espero que ella me esté esperando
para ayudarme a pasar al plano espiritual…
Yo sé que ella
sigue aquí… en su casa… porque la siento… porque muchas veces
cuando me acuesto para dormir… noto como me acaricia el pelo… y
el alma...